Era inmensa
la belleza del jardín en el que me encontraba, y el olor exquisito, había
flores por cualquier dirección en la cual voltearas a ver; un espacio lleno de
luz en medio del oscuro bosque.
Que mas
podría pedir?
Los pájaros
cantaban y se podía escuchar como el agua corría por el río, tan aprisa, y tan
lento a la vez, sin un rumbo fijo, era libre, yo era libre como el agua y como
el viento;
cómo el agua, por que iba a donde quería, siendo lento o rápido el ritmo; tan hermosa como destructiva;
cómo el agua, por que iba a donde quería, siendo lento o rápido el ritmo; tan hermosa como destructiva;
Y como el
viento, por que podía ir a la dirección en la que quería, tan ligero, sin que
nadie pudiese atarle, dañarle.
Ambos eran
igual de destructivos y devastadores, mortales si no se les tiene cuidado,
incluso antes era el respeto.
Como yo en
ciertos momentos, hay flora piadosa y
favorecedora como las hay mortales, mortíferas y perniciosas.
El cielo
brillaba con intensidad, asta que de pronto se nubló, se torno completamente
negro.
El cielo ya
no era azul, ni las nubes blancas, ahora se tornaron rojas.
Todo era
oscuridad.
A donde se
fue toda la belleza?
En
segundos, todo fue silencio.
Estaba
sentada en medio del todo, pensando en la nada.
Todo pasó
tan rápido, que deje de respirar.
No
parpadeaba.
Mi corazón
dejo de latir.
Podía ver como
el fuego consumía el húmedo bosque.
Escuchaba
el sonido de maquinas y de cientos de hombres destruyendo mi hermoso santuario,
éste fue desapareciendo.
En pocos
segundos era imposible respirar, pues el aire estaba impregnado por humo
toxico,
Todos pasaban
y me miraban,
Esperando a
que reaccionara, haciéndome señas y gritándome una infinidad de cosas.
Fue cuando
reaccione y me di cuenta que estaba llorando.
Me dolía ver
como los árboles caían al suelo, ese ruido todo se veía ahora rojo.
Mi corazón
se encogía al ver aquella terrible, horrible escena de terror, como los
animales morían, pues corrían, y eran aplastados por los árboles que caían, o
por las maquinas que pasaban, al igual simplemente caían desmayados, como los
pájaros se desplomaban del cielo y yo no podía hacer nada para evitarlo.
Gritaba,
pero no me escuchaba.
¿Por que
ocurría todo esto?
¿Por que a
mi?
¿Por que
ahora?
Es que, por
mas que trato de pensar, no lo entiendo!
Me eh
quedado sin hogar.
Me levante
de entre las cenizas y las flores ya marchitas, gritaba,
“déjennos
ya!” “lárguense de aquí!”
“regrésenme
mi hogar!”
Fue cuando
un hombre se acercó a mi, mostrándome muchas hojas con dibujos de enormes
edificios y casas,
-será hermoso! Dijo él-.
Miraba a mi
alrededor, y recordaba lo perfecto que era antes todo.
Miraba las
maquinas quitando todo a su paso, a los hombres talando los árboles.
La
depresión me derribó, caí de rodillas, ya no sentí dolor, nada.
Moría junto
a mi santuario.
-no, no lo entiendo, ustedes son muy
tontos- mi voz apenas se escuchó, él solo me miró algo confundido.
-por que?- masculló.
-por que destruyen algo PERFECTO
para hacerlo, simplemente hermoso?-
Él al
parecer no comprendió.
Cerré los
ojos, derramando cientos de lagrimas.
Mi corazón
dejo de latir por completo y suspiré por ultima vez.
-perdónalos Dios, señor mío, ellos,
no saben lo que hacen-
Deje de
escuchar todo el ruido.
Sentía
miles de pasos, reemplazándolos por el palpitar de mi corazón, solo se acercaban
cada vez mas.
-idiota! No sabes acaso lo que
haces? Llama a urgencias!-
-acaso esta muerta?-
-que es lo que ocurre?-
Gritaban a
mi alrededor sin cesar .
Sentía mi
corazón latir nuevamente, mi cuerpo y mi ser eran cálidos
nuevamente.
Abrí mis
ojos y vi mi santuario, reparado, volvió a nacer.
Olía a
rosas y a lavanda, a hiervas frescas.
Y todos
aquellos animales que en aquel bosque habitaban, ahí se encontraban, todo es perfecto ahora,
nuevamente.
Aunque,
siento un gran hueco, un enorme vacío, como si una parte de mi hubiese muerto.

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