sábado, 17 de enero de 2015

Haru (primavera)

Era inmensa la belleza del jardín en el que me encontraba, y el olor exquisito, había flores por cualquier dirección en la cual voltearas a ver; un espacio lleno de luz en medio del oscuro bosque.
Que mas podría pedir?
Los pájaros cantaban y se podía escuchar como el agua corría por el río, tan aprisa, y tan lento a la vez, sin un rumbo fijo, era libre, yo era libre como el agua y como el viento;
cómo el agua, por que iba a donde quería, siendo lento o rápido el ritmo; tan hermosa como destructiva;
Y como el viento, por que podía ir a la dirección en la que quería, tan ligero, sin que nadie pudiese atarle, dañarle.
Ambos eran igual de destructivos y devastadores, mortales si no se les tiene cuidado, incluso antes era el respeto.
Como yo en ciertos momentos, hay  flora piadosa y favorecedora como las hay mortales, mortíferas y perniciosas.
El cielo brillaba con intensidad, asta que de pronto se nubló, se torno completamente negro.
El cielo ya no era azul, ni las nubes blancas, ahora se tornaron rojas.
Todo era oscuridad.
A donde se fue toda la belleza?
En segundos, todo fue silencio.
Estaba sentada en medio del todo, pensando en la nada.
Todo pasó tan rápido, que deje de respirar.
No parpadeaba.
Mi corazón dejo de latir.
Podía ver como el fuego consumía el húmedo bosque.
Escuchaba el sonido de maquinas y de cientos de hombres destruyendo mi hermoso santuario, éste fue desapareciendo.
En pocos segundos era imposible respirar, pues el aire estaba impregnado por humo toxico,
Todos pasaban y me miraban,
Esperando a que reaccionara, haciéndome señas y gritándome una infinidad de cosas.
Fue cuando reaccione y me di cuenta que estaba llorando.
Me dolía ver como los árboles caían al suelo, ese ruido todo se veía ahora rojo.
Mi corazón se encogía al ver aquella terrible, horrible escena de terror, como los animales morían, pues corrían, y eran aplastados por los árboles que caían, o por las maquinas que pasaban, al igual simplemente caían desmayados, como los pájaros se desplomaban del cielo y yo no podía hacer nada para evitarlo.
Gritaba, pero no me escuchaba.
¿Por que ocurría todo esto?
¿Por que a mi?
¿Por que ahora?
Es que, por mas que trato de pensar, no lo entiendo!
Me eh quedado sin hogar.
Me levante de entre las cenizas y las flores ya marchitas, gritaba,
“déjennos ya!” “lárguense de aquí!”
“regrésenme mi hogar!”
Fue cuando un hombre se acercó a mi, mostrándome muchas hojas con dibujos de enormes edificios y casas,
            -será hermoso! Dijo él-.
Miraba a mi alrededor, y recordaba lo perfecto que era antes todo.
Miraba las maquinas quitando todo a su paso, a los hombres talando los árboles.
La depresión me derribó, caí de rodillas, ya no sentí dolor, nada.
Moría junto a mi santuario.
            -no, no lo entiendo, ustedes son muy tontos- mi voz apenas se escuchó, él solo me miró algo confundido.
            -por que?- masculló.
            -por que destruyen algo PERFECTO para hacerlo, simplemente hermoso?-
Él al parecer no comprendió.
Cerré los ojos, derramando cientos de lagrimas.
Mi corazón dejo de latir por completo y suspiré por ultima vez.
            -perdónalos Dios, señor mío, ellos, no saben lo que hacen-
Deje de escuchar todo el ruido.
Sentía miles de pasos, reemplazándolos por el palpitar de mi corazón, solo se acercaban cada vez mas.
            -idiota! No sabes acaso lo que haces? Llama a urgencias!-
            -acaso esta muerta?-
            -que es lo que ocurre?-
Gritaban a mi alrededor sin cesar .
 Sentía mi corazón latir nuevamente, mi cuerpo y mi ser eran cálidos
nuevamente.
Abrí mis ojos y vi mi santuario, reparado, volvió a nacer.
Olía a rosas y a lavanda, a hiervas frescas.
Y todos aquellos animales que en aquel bosque habitaban,  ahí se encontraban, todo es perfecto ahora, nuevamente.

Aunque, siento un gran hueco, un enorme vacío, como si una parte de mi hubiese muerto.

   

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