¿Cuánto tiempo te has preguntado, “de donde es que viene la
oscuridad realmente”?.
Con todos.
Con todos…..
Sabia que esto era real y que nuestra realidad está
terriblemente basada en una gran mentira, una estupida mentira.
Me llaman de muchas formas, claro, después de aquel
“accidente” en la escuela, y de aquel que marcó por siempre mi vida, como puede
llamársele.
Azathoth
Pesadilla.
O por un simple nombre….
Zoey…… Zai….
Aunque con ese último me conformo.
Provoqué un lío tremendo, quitando cabos en la ciudad caótica.
-Infames
humanos, caerán en las pequeñas garras de la oscuridad eterna de mi, que yo eh
poseído, y poseeré-
Yo soy oscuridad.
Ese es su pan de cada Día.
“será un Dios idiota, pero es el Dios de todo”
………………………………………………….
Tara y yo íbamos camino a casa, era algo tarde y no había
persona alguna ahí.
-Tarah,
tengo hambre y realmente no se que dirección tomamos-
-tranquila,
que estamos en la senda del parque nacional-
Parque, no es este lugar acaso donde….?
-¡oh! Por
Dios, ¿Qué ocurre? ¿Qué es eso?-
-tranquila
chica, Que todo esta bien, ¿va?-
Seguimos caminando después de tropezar con una parvada de
cuervos.
La pesadilla ideal de cualquier estudiante, no son los
exámenes, ni la escuela, si no el temor social, de no encajar en cosa alguna.
-Mandy,
¿Qué cosa o quien es Azathoth? –
Azathoth, miles de recuerdos cruzaron mi mente, impidiéndome
hablar .
-según
recuerdo, es una,- vamos, dilo, la chica
a la cual jodiste asta el fallido intento de suicidio- Se menciona que
Azathoth es una simple deidad torpe, éste creó el universo entero, todo, por un
simple accidente, y que en cualquier momento destruirá todo lo conocido, lo que
él creó, para resumir, es el Dios del todo, no se, como para los nórdicos es Odín,
o Dios, o … no se-
Tarah Sonrió, pero sudo en frío.
-y.. ¿Qué
hay de? Uhmm ¿sabes quien es?...-
Odiaba esas preguntas, pero, que más podía hacer, que mas
da.
Azathoth
-Azathoth
es, fue el derivado, un alias de una chica, al igual que “Azathoth”, “Zai”,
tuvo muchos nombres así, como el de Zoey y el penúltimo, tu sabes.-
Ella solo suspiró.
-Mandy, tu la
conocías, ¿verdad?-
No quería admitirlo, pero mi cuerpo se tensaba a gran medida
que avanzábamos.
-No- que
idiota-solo, escuché de ella en redes, Internet, Facebook, tu…. Tú sabes.-
Parpadeo, y siguió el camino.
-Tarah,
¿Qué haces?-
La silueta de una joven se hacia percibir detrás de la densa
neblina.
-Observo,
crees, ¿crees que este armada?-
Trate de forzar la vista, lo mas que pude, pero, se asía ver
demasiado rápido.
-Mandy,
marchémonos antes de que sea muy tarde-.
-no-
alcancé a decir, tomándola del antebrazo.
Frunció el seño, se
aterró por lo visto más que yo.
Y escuché su voz.
-Mandy, ¿Por qué no me ayudaste?, yo, ¡yo
confié en ti!, y, ¡¿Cómo me viste el rostro de tan cruel manera?!?-
-¿De que
habla Mandy?, ¿Quién es?-.
Tarah tocaba mi hombro, cada segundo.
Esa figura tomaba cada vez mas forma, pero una no tan
humana;
Alta, complexión mediana, su cabello claramente era rizado,
en algunos puntos mas, y brillaba a la luz de la luna.
1.60
¿Tal vez?, un poco mas, no lo se, no era tan alta, pero sus
brazos daban ilusión que caían bajo sus rodillas, lo hacían.
Caminaba con dificultad, pese a que traía algo sobre su
espalda, y sus piernas eran tan largas.
-Meeww- y cuervos comenzaban a posarse
sobre las delgadas ramas.
-¡por
Dios!.... ¡Cuánto frío! – dije temblando.
Ella sonrió, podía
ver el brillo de sus blancos dientes.
-Mandy todo
esto, ¿es obra de ella?...-
Negué con la cabeza y temblé al retroceder.
Podía observar como la nieve cubría de blanco todo, poco a
poco.
-Ella no
ésta sola,- tragué saliva, por enésima
vez.- él está con ella-
-a sí,
¿Quién?- sarcásticamente, burló.
-Marshall
Dareth, a esta altura ya nada puede sorprenderte a tal grado caótico ¿No?- ella
simplemente negó.
-Al diablo,
Dante y yo fumamos un poco-.
-bueno, me
creas o no Marshall al inicio fue algo así, como un amigo imaginario- .
-pero,
¡pero éstos no existen!-
Exasperada suspiré.
-¡¿cómo lo
sabes si nunca lo has visto?! ¿EH? ,
aparte, no por no verlo no a de ser verdad, no as de creer en él.-
-Va, muy
bien, resulta que ésta joven había creado una criatura de su misma energía,
como una proyección misma, pero, con
conciencia diferente-
-ujum, ¿y?-
-y bueno, el tío tomó forma, pensaba por si mismo, ella hizo
que tuviese sus derechos, su cuerpo se intensifico asta el punto de tener una
forma física para nosotros, asiendo que lo viéramos, es algo así como la
histeria colectiva, se manifestó cual espíritu travieso reclamando lo suyo,
al….- Me detuve, por suerte ella no lo notó.- así como humanidad, es, fue más
real-
-si-
Ambas retornamos la mirada.
-Mandy,
¿Qué le hiciste?-
Ella no me negaba en nada, y, fue cuando…
-Mandy, ese nombre, suena, pero, ¿de donde?-
Y de las sombras él apareció, sonriendo de oreja a oreja.
Caminaba, él a su lado, con lentitud, tratando de que ésta
joven no se desviara del camino.
Líquido goteaba de sus cuencas color ámbar, que brillaban en
la penumbra de la noche, puesto que, la luna apenas nos alumbraba ahora.
No quería estar simplemente a oscuras.
-acaso, ¿sabes mi nombre?-
Ella, su rostro, su miserable rostro se contrajo en un
simple gesto de dolor.
-no, nunca
te e visto- mentí.
-Mandy,
pero ella te conoce, ¿Qué no tu…?-
-¡NO!- tragué saliva-solo
escuché de ella, tal vez la loca sea una acosadora, solo eso.-
……..CONDENADAS…..
Marshall dejó de sonreír y un cambio brusco y éste se escapó
de sus ojos.
-¡Estoy arto de esto!, ¡juguemos! ¡JUGUEMOS!-
grito éste último como un psicópata,
con un cierto toque infantil, y avanzó con más rapidez.
-Una vez mas Mandy, solo tienes una oportunidad, en este juego, ¿Cuál
es mi nombre?-
-Za… Zagzael- cerré los
ojos- ¿verdad?-
Después, solo se alejaron rápidamente, como una audaz
emboscada.
-¡no!..
No…. ¡NO!- pude escuchar a Tarah gritar.
Sentí como me salpicaban de un muy sospechoso líquido.
No, nunca había visto tal nivel.
-Los ojos, son las ventanas del alma, ¿no lo
crees Zai?, estos, son unos hermosos ojos,! con unos iris perfectos!-
Ella asintió y le sonrió, mostrando una cara algo sombría.
Abrazando el corazón, como si fuera una muñeca.
-sabes… acaso, ¿Cuánta ironía hay en esto
verdad?-
Zagzael tarareaba, frotando ese órgano
ahora no tan útil.
-No, no
entiendo, por que-
Trataba de retroceder, pero, él me miraba, sentía que me
miraban.
-ustedes fueron quienes me dejaron
sin corazón, lo logre salvar una vez, pero, tenían que hacerlo-.
-No, no,
aún no lo sé, tal vez te confundes-
-acéptalo, tu amiga se ah ido, justo como
tu, dentro de poco-
-Shh, El silencio Destruye almas.-
Ambos avanzaban rápidamente a mí, fue cuando corrí,
Pero, por mala
suerte, fue algo tarde….
Por fin, ya estaba todo perdido, mi
ser, se congelaba a gran medida a tales profundidades, pero, ¿Quién era
Azathoth para los demás?.....
¿Quién era Zai, Zoey…
y… Zagzael…? ..
Sin duda, soy yo…
Tarah murió antes de lo previsto, no duro en absoluto un minuto en el agua, mi
agua, ahora tengo que preguntaros,
Acaso, ¿están listos
para mi llegada y la destrucción ineludible?
El hubiera no existe, por que al final nada cambia y so lo
hace es por puro egocentrismo y lujuria.
Cómo anhelo aquellos corazones.
Vale, que tal si comenzamos, desde un principio, en mi
California, el soleado California.
El 26 de octubre de 1997, fue el día de mi nacimiento,
El solo nacer es un gran milagro, pero para mi es mi
maldición.
Desde el alumbramiento, aquel día, Madre sabia que seria
diferente, realmente diferente.
No llore.
Gimotee un poco,
Sonreí.
Y me percataba de un sin fin de cosas.
Generalmente, la cría del humano promedio solo abre una
décima de segundos los ojos, acto seguido del llorar.
No miran, pues estos órganos no se desarrollan bien o la luz
daña sus retinas.
Sin embargo,
Yo al nacer tenia los ojos abiertos, recuerdo AHORA bien
aquel día, parpadeaba cada cinco segundos, a causa de la luz.
¿Irónico, no?
Podía ver todo, hasta
aun más,
Aquellas sombras se escurrían en medio de la sala de partos.
Querían llegar a mí,
Algo les atraía, pero, ¿Qué?.
Sollozaba cada dos segundos, e ardía un poco la piel,
Fuera de ello, todo salio de acuerdo a lo planeado.
El tamiz neonatal…
Midieron mi cabeza sin razón aparente.
Era una cría corpulenta, con mucho cabello y algo grande en
extensión, era, adecuada.
Crecí sin un padre, mi madre era, fue en pocas palabras en
ese tiempo, algo así como soltera.
Me criaba con mi abuela, a quien le llamaba con un alias
peculiar.
No tenía muchas cosas, no aun.
Casi no veía a mi madre.
Lo que causo un cierto desnivel en mi prematura vida social.
Desde ese entonces, era una inadaptada, que apreciaba el
tiempo de el estar sola.
Sin aflicción por nada en el universo, sin sentimiento
alguno.
Ella trabajaba mucho, y no se acomodaba a mi horario de
infante tan fácilmente.
Entre a una edad algo tarde al preescolar.
Tenía cinco años, pero no estaba mal.
Era un infante muy peculiar,
No tenía amigos, pero la tenia.
Sabía el nombre de cada niño y niña,
Pero ellos nunca se aprendieron el mío.
Me la pasaba siempre en las sombras, tratando de que el
horrendo sol no me dañara de más.
“diferente y anormal”
Fanática del misterio, el terror y la casi ficción.
Con deidades de diferentes etnias.
Leía solo por el simple hecho de diversión.
Para evitar aquellas evitar aquellas voces.
Las detestaba.
Entre con gusto.
Tomaba decisiones conforme edades mas avanzadas.
Un amigo, el cual éste conmigo, pero eso será más adelante.
Las matemáticas son posiblemente mi fuerte, ¡soy perfecta
para todo!, menos para las ciencias…
No soporto el ver ni oler la sangre.
Me aislaron de una manera indescriptible, muy cruel.
Lloraba siempre, mis ojos se irritaban, y me encerraban en
las casillas de los sanitarios.
Me golpearon un poco, incluso destruyeron libros, los cuales
yo amaba.
-¡BASTA!-
les gritaba, tapando mis oídos con ambas manos, tratando de ahuyentar sus
heridas verbales.
Todo cambio.
Me sorprendieron..
Pensaba que seria escasa tal información.
La de una niña de seis años
No entendía mucho a la tecnología,
Pero presione dos veces para alcanzar mi objetivo.
Como crear un Tulpa.
Me reí de ello, pero, sostuve mi decisión.
No fue del todo difícil.
Cuando este se lograse, tomar hojas y lápiz para plasmar a
él, en este caso, dotarlo con un nombre, con una protohistoria, con un pasado y
ahora un presente.
Poco a poco,
Tracé a este ser, y en cada línea lo dotaba de carácter y
personalidad.
Fue mi corazón.
Y el primer libro que eh leído.
Algunos dicen que fue el delicioso cuento del principito, o
cuentos de Eva Luna.
Pero realmente fue Don Quijote de la mancha y Romeo &
Julieta.
Pero él fue… mi corazón
latiente.
*Marshall Green Dahmer.
Pero usamos en su
apellido el diminutivo “Dareth”.
Marshall Dareth.
De adquirir emociones, conforme vivía.
Me lleva ventaja por un año.
Y me tomaba de la mano, como si fuese un hermano cercano en
verdad.
Eso me molestaba un poco.
-Marshall,
¿realmente te sientes cómodo así?-
-¿puedes
escribir que es lo que quieres?-
Espero su respuesta.
-Se que
deseas hablar, créeme-
Pero no lo veía imposible.
Un simple deseo, podía hacerse realidad, de alguna u otra
forma.
…………………………………………………………
-vamos
Marshall, salgamos antes de que se den cuenta-
-“¿Que
hacemos aquí?”- escribió en la libreta.
-yo creo en
ti, eso claro esta, y somos inseparables en ciertos aspectos, eso lo llamo
incidentalmente.-
-Eh leído
mucho, sobre pactos, invocaciones y pórticos.-
Parpadeó y escribió como loco.
-“pero,
¿Qué eso no es peligroso?, quiero decir, eres devota a tu religión”-
Me desespere y me
quite el abrigo.
-Pero si te
hace bien a ti, no me importa a cuantos infiernos caiga- me sacudí.- o.. Cuantas
vidas pierda-.
Ambos nos miramos.
-“esta bien
Zai”-
¿Zai? ¿Por qué el Zai?
Mi nombre es Zoey, por lo general no menciono mi segundo
nombre, pero no tiene relación con Zai.
-Marshall,
¿acaso, te mencione mi nombre completo?, omitiendo mi segundo nombre claro-.
-“Zoey
Biersack Tanner”-
-Esta bien,
esta en claro ello-
Lo tome de la mano y lo lleve al centro del bosque.
Fuego-Rojo
Viento-Amarillo
Agua-Azul
Tierra-Verde
Y por último pero, el espíritu, de quien sea, pero que me
escuche.
Espíritu-Morado.
La salvia y el incienso son esenciales, los saque y amarre
con un trozo de treinta centímetros de hilo rojo.
Hilo Rojo- Por el destino.
Salvia e incienso- pureza y calma.
Y una gota de mi sangre, mezclada en una explosión de
energía.
-espero
esto funcione-
-Marshall,
por favor, siéntate justo aquí, y sostén la salvia, ¿va?-.
-Bueno,
esta noche, madrugada estamos aquí para pedir un gran favor a Dios, el cosmos,
o, lo que sea- mire a Marshall y sonreí-una petición que pueden cumplir
fácilmente-
-Invocamos
al Fuego, ¡ven aquí y arde con brillantez para guardaros y guiaros!-
-Bien
ahora, ¡llamo al agua y pido que os guarde en los océanos de su misterio y
majestad, alimentaros como la lluvia con el césped y los árboles!, ¡por favor,
Ven agua!-
Pero olvide llamar antes al aire.
-Bueno
aire, lamento olvidarte, Venid aire, pido
que os guarde con los vientos de la perspicacia, ¡venid Por favor!-
Pero sentíamos el calor del fuego, la brisa y el olor del
mar.
-ahora,
llamo a la tierra, nuestra hermana y madre, os pido que guarde con la fuerza de
la piedra y las riquezas de los campos cubiertos de trigo, ¡venid Tierra!-
-por
ultimo, pero menos importante, llamo al espíritu a este lugar y pido que se una
a nosotros y proporcione entendimiento y verdad, de este modo, que me ayudes a
Marshall con su petición-
La mecha del cirio se dobló y la flama de ésta se elevó.
-¿estas
listo Marshall?-
él asintió.
-bueno-
tome la salvia y el incienso de sus manos.-ahí va- y queme la hoja.
-Tu deseo
se cumplirá, lo prometo-.
-Oh,
genial- mencione.- bueno, solo hacen falta dos cosas y ya esta-
Saque la navaja e hice un corte no muy grande en mi muñeca.
Un error calculable.
Brotó tanta sangre que manchaba la blanca nieve.
-¡Maldición!,
urgh, ¡duele!-
Pero él se abalanzó asía mi, presiono sus labios contra mi
pálida piel.
-ahora solo
falta una explosión de energía pura-
Él solo se limito a asentir, separándose de mi muñeca,
levantándola asta mi pálido rostro, lamiéndola nuevamente, seguido de un breve
pero intenso beso.
Él no se detenía de
alguna u otra forma.
A ambos nos cayó un rayo, tumbándonos en la nieve.
Su mirada de cruzo con la mía,
Algo preocupado;
Podía ver el brillo en sus ojos.
-¿estas
bien?- pregunto… espera…
-Si, lo
estoy, solo que…- me sujetaba la cabeza, luego entre en un estado de
Shock.-acaso, tu, ¿acaso tu hablaste?-
Y sonrió, que manera tan sutil de emocionarme.
-¡Si!- tomándose
la garganta, su voz se escuchaba excitada.
-¡Marshall
lo hemos logrado!-
Lo abrasé, nunca me había sentido feliz.
-¡Zoey!,
¡Zai!, puedo, ¡puedo hablar! Sin gruñir o gemir!-
Llore, lo admito.
Menos a…. Uno…
El quinto se aferro a nosotros,
La chimenea lanzo chispas por toda la sala.
Sentía mi cuerpo mas caliente de lo normal.
Necesito el frío mas que nada.
-¿Qué
ocurre?, ¡Zai! ¿Qué paso?. ¡ven dame la mano!-
Y me jaló, fue tan, drásticamente el cambio de temperatura.
Mi fuerza ahora era mas baja a la minima.
-Marshall,
no me siento bien- le dije, tratando de abrazarlo para ganar frío.- me duele un
poco la cabeza, y mis piernas no me responden del todo.-
-he tomado demasiada energía, ¿verdad?, no debí
pedir esos deseos- agachó la cabeza.-
-¿Cuántos,
pediste?, que, ¿Qué eran exactamente?-
Sin embargo, el negó y sonrió
No diré
nada al respecto, pero pronto verás que no eres la única que podrá verme-
Y así me llevo a trompicones a la recamara.
Me arropé con algo de esfuerzo.
Me daba igual el como dormiría;
Pero él me obligó a vestirme.
Daba la casualidad de que quería dormir casi desnuda, en
ropa interior.
Pero daba la
casualidad que él se negó con un rotundo NO.
Me acosté y él junto a mi.
-Buenas
noches Zai- sonrió jalando las colchas, tapándonos a ambos.
-Buenas
noches Marshall-
Y cerré los ojos, cayendo en un sueño verdaderamente
profundo.
Escuchaba el exterior, la tormenta y me preguntaba, ¿Dónde
estaban mis padres?.
Un sueño extrañamente raro
Estaba en la inmensa,
abrasadora oscuridad…
¿Dónde estaba?.
Por cada paso que daba un Tak Tak Tak me seguía.
Me sentía atrapada,
Estaba sola, (estaba acostumbrado a ello, pero aun así era…
escalofriante)
Y por primera vez, tenia miedo, miedo real el cual sientes
por instinto.
Que cosas no muy gratas van a ocurrir.
Pero, ¿Qué tan malas?.
En este caso, me era imposible el deducir que podría pasar,
las probabilidades de qué en donde y cuando, pero, no podía, estaba, totalmente aterrada, pero algo era seguro, no
podía esperar cosa buena.
Podía ver como una
luz comenzaba a inundar todo el lugar, posiblemente, solo sea la una ilusión después de ver tanta
oscuridad.
Una lejana amiga.
Aquel lugar era prácticamente un horno.
Cuando menos lo esperaba, mis pies estaban húmedos.
Conforme mas avanzaba, aquella humedad era mas intensa.
Podía jurar que una voz, me hablaba….
-puedes tomarla, adelante-
Tome entre mis manos algo de aquel espeso liquido, al
acercarlo a mi cara, me di cuenta de que no era agua.
Pues… ello… tenía el color carmesí, tan hermoso como nunca antes.
Su olor era el más exquisito.
Quería beberla, debía beberla, la necesitaba en verdad.
El olor a metal oxidado.
Impregnaba mi nariz.
Cual aroma tan dulce no podía comparar con nada, ni
acercándose un milímetro.
Y su sabor era lo
mejor que esperaba, un éxtasis en sabor.
Cada parte de mi ser se regocijaba por cada gota.
Me hacía empaparme.
Pero no todo es una perita en dulce.
Un torrente de emociones positivas tanto negativas me
envolvían, gritando miles de cosas las
cuales no alcanzaba a percibir del todo.
Pero una llegó a mí, deslizándose por mi sentido auditivo.
-tú bien sabes que hacer, mi fiel y más
resiente compañera-
No entendía pero si beber era lo que tenia que hacer está,
por mí está bien.
Al tomarlo, el liquido, sentía como corría por todo mi
cuerpo, era tan fantástico, delicioso.
Llegaba mas de una vez al éxtasis. (ya mencionado)/
-¿Por qué
no debes mas?, se ve que estas sedienta, lo deseas, ¿verdad?-
Lo admito, pues esa voz, me llenaba de eterna calma.
Mi forma cambia drásticamente.
Brotaban enormes garras, dando casi inutilidad a mis manos,
Mis pies crecían un poco mas, teniendo cuatro dedos en vez
de cinco.
Mi piel, era del color gris oscuro, parecía tener escamas,
pero era mas suave que la piel de un delfín al tacto.
(nada que ver con mi piel normalmente pálida).
Las ropas que portaba se rompían, no me podía controlar.
Sentía una presión enorme en mi cabeza y de ella brotaron
cuernos medianos como los de un hermoso
cimarrón, en este caso, un ciervo en el auge de su edad no tan prematura.
Los ojos, eran un caso mas anormal, el iris era gris, con
tonos rojizos.
¿Qué me ocurría?
¿Qué es esto?
Trataba de mantener la calma, pero así era peor.
Me híper ventilaba .y mi pensamiento era un simple eco
irracional.
Quería arrancarme las sienes (los cuernos raros) de una vez.
Era mas anormal de lo común, todo este cambio, dolía.
Y entonces…
Él apareció, con una forma similar a la mía.
Anormal.
Pero su cola era mas… grande, y su ornamenta mas llamativa.
Una boca sobresalía de su pecho y su sonrisa era mas amplia,
mostrando blancos colmillos.
Sus ojos estaban llenos de negro espeso, su iris era ámbar
con destellos carmesí.
-veo, que
era cierto- mencionó.
-¿cierto
que?- respondí algo preocupada.
-nuestra
forma Natural, ¿no recuerdas, lo que pasó esta noche?, eh, Zagzael.-
Zagzael, ahora este bicho igual de raro que yo, ¿de donde
sacó tal nombre?.
-Yo no me
llamo así, aparte, ¿Qué ocurrió?-
Temblaba un poco.
Él sonrió, de forma sarcástica.
-No lo
recuerdas, esta bien, cuando pedí el deseo “anhelo”
Algo estalló en nosotros, el quinto elemento- gimotee.- el
espíritu, él se quedo con nosotros-
-Dios está,
¿con nosotros?- el rió a carcajadas.
-¿Cuál Dios
hermosa?-
Me asustaba, él no es así.
-¿de que
hablas Marshall?-
Su mirada se tornó mas fría.
-¡Bien
sabes que Tu Dios te esta, te ha
abandonado, por eso nuestra forma para muchos es banal y poco abstracta-.
-él… ¿él me
dejó?-
Asintió.
-es que,
¿acaso no vez la respuesta? ¡un Dios tomó tú cuerpo!, y, ¡es el doble de
poderoso que tu Dios!-
-Marshall,
¿Qué dices?-
Y con un brusco jaloneo me acerco a él.
-no me
digas así, nunca, ¿entendiste?, ¡yo soy el Dios Nergal!-.
-pe.. pero
¿Por qué?-
Todo estaba confuso.
No lograba entender, distinguir nada.
-y… ¿Qué
soy yo?-.
El sonrió y me miró fijamente.
-pues, tú
nombre sencillo es, ¿te lo digo?- asentí nerviosa.
-Azathoth-
Aunque por mas claro estaba, para mi no lo era, era mas que
eso, era, ¡irreal!.
¿yo?... un… ¿un Dios?, de que magnitud.
Pero el énfasis en poderoso me resulto algo mas que
atractivo.
¿podría cambiar mi origen de tal manera, olvidar todo lo
aprendido sobre la religión, y abalanzarme sin mas que decir sobre, esta rara
fe en este Dios que ni probablemente exista?.
Seré tonta, pero no idiota.
¿me ve la cara realmente?,o?simplemente dice la verdad?.
Bueno, era hora de averiguarlo.
Pero, ¡tengo que dejar de pensar ya en ello!, no cambia en
absoluto nada.
Supongo.
Espero.
Por el momento, no sabia que hacer, o como reaccionar ya.
Palabras sin sentido, enunciados realmente estupidos
brotaban de mi boca.
Mi corazón paraba de latir por intervalos de tiempo .
Sentía quemazón en todo mi cuerpo.
Luego… luego…
Desperté.
La luz era como un rayo que
atravesaba mis ojos.
Mis parpados, parecían transparentes.
Me quemaba por dentro.
-Agh, ¿Qué
es esto?-
Balbuceé
Esperando alguna respuesta de Marshall;
Mas él no respondía.
-¿Marshall?-
bajé las colchas-. ¿Dónde estas?-
Mi cabeza retumbaba sin cesar, era por completo una
pesadilla.
El levantarse no fue tan fácil, ya que todo daba vueltas.
Como, si hubiese comido demasiados caramelos, o no lo se,
peor.
Salí de la habitación y bajé a la sala, donde había un poco
de humedad.
Era evidente que mis padres llegaron tarde, y el que sigan
dormidos a tal hora.
Eran exactamente las cinco en punto de la mañana, buena hora
para alistarme e ir a la escuela, pero primero lo primero.
Hay que encontrarlo.
Solo así.
¿Cómo no pude darme cuenta de ello?.
Bueno, un punto menos para mi.
Mi mirada recorría cada parte de la recamara.
Y aquella rendija se abrió lentamente.
-¿eh?,
pero, ¡¿Qué haces ahí?!-
Marshall salio de la chimenea.
Tosió un poco, se limpio el polvo, y se sacudió la ceniza.
Pero simplemente
sonrió.
-lo siento,
no iba a pensar en que te despertarías a esta hora, espera, ¿te sientes acaso
bien?... ¿te duele algo?-.
Negué levemente.
-solo fue
una pesadilla, dime, que hacías fuera?-
Sus ojos se clavaron en mi por un instante, y suspiro.
-bueno, ya
que yo bebí de tu sangre- hizo una breve pausa, nervioso-. Quiero que tu hagas
lo mismo, con la mía.-
No lo creo.
-eso, ¿eso
es posible Marshall?-
El asintió.
O, claro, él sabrá mas que yo sobre el asunto.
Un momento, ¿el asunto?.
¿acaso se detecta el nivel raro al que digo esto?.
-bueno,
esta bien, lo intentare, pero, ¿Por qué tan entusiasta?- hice una pausa-. ¿Qué
encontraste en mis libros?-
Tomó un libro no tan grueso, negro, y al poco tiempo estaba
sentado en la silla hojeando el libro, buscando aquella cosa.
-bien-se
puso en posición- aquí dice que, podemos
formar una conexión.-
-¿una
conexión?- asintió.- pero, no somos vampiros- hice una pausa algo incomoda-.
Bueno, al menos que yo sepa.-
-vale, lo
leeré, ¿si?... una conexión no se
establece necesariamente cada ve que “el ser” por así decirlo bebe sangre del
servidor, o “dueño”.
Hay una serie de
factores determinantes como la relación emocional, la relación entre “el ser” y
el servidor “dueño” antes de, la creación, ya sea por visitas espirituales de
“el ser”, la edad, orientación sexual no hay manera de predecir con seguridad
si un “ser” quedara o no conectado con su “creador”, “servidor, “dueño”.
Ahora, si bien no me equivoco, lo que yo hice, estuvo mal,
no solo por la simple razón de provocar una conexión, pero, no que el sea el
subordinado, si no que viceversa.
Corría yo el peligro de ser dependiente del “ser” que estoy
creando.
Pero, ¿a que tanto nivel?
Ahora un tema de mas
interés. -¿aun mas? Si.
Conexiones
entre “seres” y “creadores”.
Como ya se explico el
titulo anterior, los “moceríos” tienen siempre el deseo prohibido de hacer lo
indebido, tal es el caso de las famosas proyecciones astrales, tulpas (entre
otros), no hay tantas probabilidades de una conexión, no obstante, si el “ser”
comienza a generar sangre y su “creador”, esta criatura generara una conexión
inquebrantable.
Pero hay enorme
peligro si ocurre a viceversa.
Puesto que tanto el
“creador” tiene derecho de su
subordinado (osease el ser) el “ser” tiene derecho en su “creador”, a su
antojo, y sin reglas.
Tal y como se ah demostrado
(en lamentables humanos que intentar representar mas y crean a estos “seres”
con intenciones desbordantes, sin ninguna revisión previa a las consecuencias
que esto atrae, como enfermedades crónicas, tales como la hipertensión, el
asma, u otras enfermedades como el cáncer, leucemias, problemas del corazón.
Lamentablemente, la hoja estaba incompleta, y me era
imposible ver más.
-y, ¿Qué
tal?, acaso, ¿acaso crees que esa conexión se pueda formar?-
Pensé un poco.
-pero,
supone la lectura que tú generas tu
sangre- cerré el libro-. Y los libros rara vez se equivocan-
-¿Qué
quieres decir?, que, ¿no soy lo suficiente humano para ti?-
-no, tu
para mi ya eres mas que un simple humano, en otro punto, lo que decía, era, que
supone que generas ya tu sangre, siendo un “ser” ya independiente a mi, no
eres, como, un subordinado, pero, al beber de mi sangre, yo fui la subordinada,
¿entiendes?-.
-entonces,
¿soy tu jefe ahora?-
-no, no del
todo- mentí-. Pero, debo beber de tu sangre para que tu seas mi subordinado,
bueno, que sea mutuo.-
Parpadeo.
-ahh- tomo
una cuchilla algo pequeña, y la deslizo sobre su cuello.
No brotaba sangre suficiente, pero, podía tomar de ella un
poco.
Tres cada dos minutos.
Él, me limpio la boca con su manga.
-ahora, nos
pertenecemos el uno al otro- y su sonrisa esta vez fue tan calida, que mi
corazón latía solo por el simple motivo de verle.
Todo, marchaba bien.
Mi tiempo.
Era otro día mas en el colegio, paso ya buen tiempo de mi
amigo Marshall, quien comenzaba a materializarse como las partículas al polvo.
Bueno, eso no tiene sentido, pero, suena bien. ¿no?.
Era, mas agradable, inexpresiva en ciertos puntos, pero,
sonreía muy de vez en cuando, y dejaba ver mas mis ojos que se escondían bajo
el flequillo.
Indiscutiblemente, lindo.
Mira a otro lado Z!.
-uhm, hola-
dijo sonriendo un poco.
-ho…hola-
temblaba un poco, pues, no era solo por el frío.
El rió un poco y me tomó del hombro.
-¿Cómo te
llamas?- preguntó.
-Zo…Zoey
Tanner Bier… uh, solo Zoey.- hice una
pausa, queriendo darme de golpes en la frente-. Y, ¿Cuál es tu nombre?-
-¡uf!
Bueno, mi nombre es Mathew Russo, pero, me llaman Matt-.
-Matt-
podía ver mi aliento.
La campana se hizo escuchar y ambos corrimos al aula
correspondiente.
Un chico rubio, un poco mas alto que yo gozaba de torturar
niñatos como yo.
Su mirada se cruzo lamentablemente con la mía.
No me aterraba.
No.
Sin embargo, sentía mi corazón latir.
-Ah, así
que, tenemos a alguien nuevo aquí, ¿eh?- sonrió;
Y si, era intimidante, pero no daba el hecho de que me
aterraba.
No quería problemas, así que, mejor lo evadí, pero aun así,
sentía su mirada clavada en mi espalda.
E hice algo terrible.
-¿Qué es lo
que vez?- respondí aun de espaldas.
Me giré levemente y vi sus ojos irritados.
-¿te
atreves a hablarle así al gran Juno?-
¿Juno?, es un nombre femenino para un chico.
-ah, Va,
con que tu nombre es Juno, bueno, no lamento el hablarte de esa manera, pues,
claro esta, que estas acostumbrado a tal respuesta, ¿no?-
Las miradas se clavaban en ambos, mi semblante no tan
indiferente, y su expresión hostil y repugnante para mi gusto.
-Bueno,
¿Qué esperas?, tengo que ir a clase-
Los cuervos se reunían en los techos de cada aula, mirando
la ridícula escena.
-Vamos Zo,
tenemos que entrar a clase- la mano de Matt reposaba sobre mi hombro, ¿Cómo
llegó asta ahí?.
Sentía su respiración en mi cuello, bajando la bufanda para
distraerme y jalarme asta llegar a los salones.
Todo iba bien asta que me tomó de la mano.
Inevitable era el sonrojarme.
-Vaya,
deberías de hacerle caso a tu novio, bueno, después de salvarte de un buen
golpe- rió -.son un par de cobardes-
¿esperar y quedarme de brazos cruzados?
Seré Tonta, pero no idiota, me estaba provocando.
Pero ya era mucho lo que había soportado.
Fue uno de los mejores impulsos en toda mi vida.
Levante una mano, la izquierda por supuesto.
El solo la miro anonadado.
-¿Qué
piensas hacer?, darme una bofetada?-
Sonreí con algo de frialdad.
-Claramente
No-
-ahora, te
veras bien con un ojo morado-.
Matt solo jaló mi mano derecha, me di la vuelta… y solo me
fui con él.
La relación con Matt avanzaba, asta formar una sólida
amistad.
Él conocía parte de mi, y viceversa.
Pero nadie me conocía como Marshall.
De nombre Emily.
Desafortunadamente yo no pude crearla, pero él si.
Enferme terriblemente.
Los medicamentos eran muy fuertes y me hacían pasar largos
días en cama, lo que, por obvia razón, faltaba al colegio.
Por suerte, sabia que el piso era de OncoHematologia,
Lo malo, es que el saber que es lo que ocurre no quita el
miedo y el enfado a todo.
Matt iba de vez en cuando, y me daba los apuntes y ayudaba
en hacer tarea.
El estar encerrada en un UMA por un largo rato, hace que los
resultados de biometría mejoren.
Conocí a una joven de mi edad llamada Ruth.
Éramos, algo parecidas, tanto en el aspecto físico, como
mental.
Teníamos la misma clase de Leucemia.
Pero por fortuna, ella no pasó por lo que yo.
Regrese al colegio, aunque tenia que ir nuevamente al
hospital para la colocación de un catéter.
Mi pulmón derecho por poco colapsa, a causa de un catéter
mal puesto.
Una semana con un tubo en el costado para drenar la sangre
en él.
Al salir, todo era terrible, me dolía mucho.
Matt, nunca se alejaba de mi.
Pero lamentablemente, la pandilla de Juno me encontró.
Tarah, Danielle Xavier estaban tras él.
-¿Qué es lo
que deseas Juno?-
Tarah bufó, seguida de Danielle.
-¿te cuento
algo chistoso?, después de verte por un tiempo, Danielle, Xavier y yo
decidimos, coincidimos en que eres ese Dios idiota-
-¿Idiota?-
articuló Matt.
-Si, ¿sabes
acaso quien es?- negué abrumada-. “Azathoth”-
No, ese nombre otra vez, ¿Dónde lo escuche?.
Mire a Marshall, nerviosa, me di cuenta, aquel sueño, pero,
¿Por qué tanta coincidencia?-
Tal vez, era cierto, o simplemente una jugarreta del destino.
-pero, ¡eso
no…!- una piedrecilla golpeo mi costado derecho, causando un dolor horrendo.
Me abatí por completo contra el suelo, tratando de tocar la
herida.
Estaba sangrando un poco.
-¿Por qué
hicieron eso?- me sujetaba con fuerza.
-¿acaso no
sabes?- con hipocresía me miraba la joven-Vamos a ponerte a dormir, Si Azathoth
duerme, todo estará bien.-
-¡Dejen a
Zo!- Matt corrió hacia mi, pero Xavier lo empujo contra los casilleros,
golpeando su cabeza.
Sentía muchas piedras golpeando mi cuerpo.
Comencé a sangrar de mis múltiples heridas.
-¡basta!,
¡ya!- gritaba, tratando de reincorporarme, pero fue imposible.
Después, perdí el
conocimiento.
Al despertar, me encontraba en la enfermería con la señorita
Torres, si, para ser Mexicana no hablaba bien el español.
Tenia vendas envolviendo todo mi torso.
Que, se notaba mucho que las cambiaban cada cierto tiempo.
-Realmente, ¿Qué paso?-
Me miró con un poco de
indiferencia, siguiendo a su trabajo.
-Bueno,
me levantare, y me iré- la mire nuevamente, pero, fue inútil, me levante de la
camilla,
Me puse los zapatos y la
sudadera y me fui.
-Mira
que la enfermera es pésima en su profesión-
-¿en
serio?, me di cuenta desde que te puso los vendajes, por suerte, yo los
acomode-
Mire a Marshall sorprendida.
-¿enserio
pudiste hacerlo?-
Asintió.
-Cada
día me sorprendes mas.-
Solo sonrió y camino conmigo por
el pasillo.
-¿Qué
piensas hacer?- preguntó.
Gire a verle, realmente lo decía
en serio.
-Bueno,
tengo que ir al hospital, dalo por hecho, para cerrar la herida nuevamente, y,
por los medicamentos, ¿piensas en que me voy a vengar?-
Asintió nuevamente, viendo por
detrás mío.
-pues,
yo pienso hacer mucho, comenzando por Emily-.
-¿Emily?,
la creación de Matt?-
-Si,
ella esta celosa de tu, amistad con él, y te hace daño, aunque no te des
cuenta-
Nunca iba a pensar en eso.
-¿mi
amistad?, entonces, me imagino que tu igual estas celoso?-
-¡¿Qué?!-
¡No!- y se sonrojo al instante.
Seguimos caminando, cuando
llegamos a la puerta principal, ambos escuchábamos pasos, aunque no les
prestábamos atención.
-¿te
iras ya?- Matt respiraba exaltado.
-Si,
tengo que limpiarme, e ir al hospital, como siempre.-
Ambos me miraron, de manera
preocupada.
-¿tienes
que ir realmente?, tengo un mal presentimiento.-
-Todo
estará bien, Marshall estará conmigo, créeme-
Por desgracia, no fue así, y vi
su cara de preocupación durante todo el rato.
……………………………………………….
Estando en el hospital, me
repetí varias veces ello, siendo que igual yo tenia ese mal presentimiento.
Esta vez, me dieron muchas dosis
de medicamentos, tanta, que mi cuerpo no lo soportó.
Haciendo que mi corazón latiese
muy rápido, y muy lento, asta cansarse realmente, podía dejar de trabajar.
Sin mencionar las tres veces que
convulsioné.
Y aquel pre-infarto, dejándome un
cuarenta porciento de agua en uno de mis hemisferios mas importantes, de los
dos claro, donde supone que esta la memoria.
Tenían que conectarme,
entubarme, por que corría peligro así,
Esos seis días fueron eternos,
pero, vi muchas cosas, experimente muchas cosas, las cuales no podría explicar.
Podía escuchar como me hablaban,
como me gritaban, escuchaba el como gemían, sus respiraciones agitadas, y su
ritmo cardiaco.
Escuchaba muy bien sus corazones
trabajar.
Sentía el tacto de cada persona,
que era muy calida, casi abrasadora a comparación a mi ser.
Sin embargo, reconocía cuando
Marshall tocaba alguna parte de mi cuerpo.
Pero, pude ver algunos futuros
alternos.
Me asuste un poco.
Aun no quería morir, pero sé que
si no me voy ahora, solo estaría prolongando mi vida en un periodo algo corto.
La vi, no era hermosa, no era
Horrenda, no era Bonita, pero tampoco era Fea.
Era, peculiar.
-¿lista
para recibirme? Zagzael, este es el comienzo
de tu pequeña pagina que apenas va a terminar para continuar-
La miraba de forma bastante
peculiar.
Escuchaba risas, de niños, se
divertían, ¿podría divertirme yo por igual?.
Creo que no podré irme aun, no
de manera voluntaria claro.
-no
puedo recibirte como una vieja y querida amiga, lista para retirarme contigo,
lo siento, no aun, solo puedo darte la mano y recibirte como una visita corta-
Mi pobre alma.
Mi cansado corazón.
Mi desgastado cuerpo.
Mi pesada y anhelada y codiciada
energía.
-bueno,
si eso tanto deseas, por mi esta bien, solo ten en cuenta, que la vida no es
para siempre querida-
Y, lamentablemente, tenia razón,
no era para siempre.
A menos que…
-uh,
¿Qué es lo que mas deseas?-
-Tiempo-
Tiempo, era lo único que me
faltaba, tiempo, y un hermoso corazón, el mío.
-esta
bien.-
Suspire, e inhale profundo el
aire fresco de la capilla de San Gabriel.
Un tubo estaba dentro de mi boca
cruzando mi garganta.
Era en efecto un pulmón
artificial.
No respiraba por mi misma,
sentía el frío y desabrido oxigeno llenarme, escuchaba el ventilador oscilar.
Los monitores pitando, avisando
que el corazón necesitaba ayuda para latir, solo un poquito.
Bolsas de plaquetas, Sangre,
plasma, colgaban de percheros.
¿Dónde quede yo?.
Estaba recostada en la cama,
llena de tubos pequeños, catéteres, donde pasaban soluciones, medicamentos y
sabrá Dios que mas.
¿algún lugar de mi cuerpo esta
desocupado?.
¿Qué le hacen a mi cuerpo?.
De un momento a otro, me veía
retorcer, poniendo los ojos en blanco.
Sangrando.
La habitación estaba
completamente llena de enfermeros y médicos, aparatos y medicamentos.
No lo soporte, fue deprimente.
-¡Ya
basta!- Les grite, haciendo que todo se moviera de lugar y que la electricidad
fallaba.
Fue cuando todo comenzó a salir
de mal en peor.
Mi respiración se descontrolo.
Mis ojos se abrieron de par en
par y mi corazón comenzó a latir como el de un bebé.
“-¡Vamos
de una buena vez, quítenle el infernal aparato!-“
El Doctor el cual me atendía corrió
junto a mi,
-¿Qué
esperan?, la anestesia, para quitarle eso-
Pero ni eso esperaron, pues en
un gesto brusco la quitaron, dañándome fuertemente la garganta.
No podía lamentarme, solo pude
emitir un diminuto gruñido.
-¡idiota!
Pero que hiciste-
Era sangre lo que brotaba de mi
garganta, la desgarro un poco, ¿ahora que?, ¿tendré voz de jazzista?
El aparato que tenia en el
pulmón derecho fue quitado con anestésico local, que aun así, me dolió
demasiado.
Sentía todo.
Estaba Arta.
Me utilizaban como si fuese un
objeto, ya no querían ayudarme, para ellos era una simple carga, menos para el
doctor.
No quería ser una carga mas para
mis padres, me dolía verlos sufrir por mi culpa.
Fue cuando reuní todas mis
fuerzas.
-Marshall
¿estas ahí?- estaba el cuarto en completas tinieblas, solo los monitores y una
diminuta luz, la de el televisor, y donde yo estaba ahora era el ultimo cuarto,
el numero diez.
-¿llamabas
Zo?- Marshall salio detrás de la cortina.-me alegra que ya te encuentres
mejor.-
-gracias
Marshall, aunque aun no pueda hablar del todo bien, hoy mas que ningún otro
día, necesito de tu ayuda-
Su cara palideció aun mas,
-¿Qué
es lo que deseas?-
Sonreí, fingiendo demencia.
-Ayúdame
a salir de aquí, pronto, que ya no lo soporto mas, día con día vienen a
pincharme, atraviesan mi piel con agujas, sacándome sangre, reventando venas,
pasando líquidos que arden asta el alma, dándome calmantes por que ya nada me
quita el dolor, drogándome para ya no quejarme, Marshall, por favor, sacadme de
aquí, te lo ruego.-
Su cara se endureció un poco,
fue cuando me di cuenta de que lloraba, yo lloraba de verdad.
-Esta
bien, te ayudare- sonrió y se fijo en la puerta.
-no
hay nadie, ¿verdad?-
-no,
puedes comenzar-
Apague los monitores para que no
pitaran.
Luego… me arranca de las piernas
los catéteres.
-¿pero
que haces acaso estas loca?-
¡Marshall
calla y déjame hacer esto tranquila!, ¡que arde como mil inyecciones de aceite
en el culo!-
Después de parar la sangre
chorreándose con la saliva de Marshall seguí con los brazos y las manos.
Fue una cosa realmente dolorosa.
-Ahh,
siento que muero de verdad- me abatí en
la camilla.
-Bueno,
ahora, ¿Qué hacemos?- Marshall se sentaba en la camilla mientras toaba mis
piernas.
Yo lo miraba, pensando.
-Ya
deje una nota a mis familiares, ¿Qué tal si…?
Fue cuando entró esa terrible
enfermera a medicarme.
La mire con odio y desprecio.
-Con
que estas despierta- menciono-Que chica, te quitaste las vías, bueno, esta solo
es para calmarte un poco, bueno, a ojos de nosotros, pero supongo que no es lo
mismo para ti-
Y así como se puso frente a mi
la clavó en mi cuello.
-¡bruja!-
-en
seguida regreso para canalizar- dijo meneando
todo.
-Zo,
toma- Dijo Marshall con un bisturí en la mano.
-Disculpa,
¿ podrías traerme un poco de agua?- .
Al girarse, dio un respingo.
Mi cuerpo daba un cambio
drástico y mi mente me jugaba en contra, pronto todo lo que veía y sentía era
distinto.
Si, me drogo la maldita.
-Dios-
murmure.
-mira
para que recuerdes yo no hago nada por malditos mocosos como tu, me vale un
pepino que estuvieras al borde de la muerte, no vale nada- dio otro gruñido y se giró un poco dejándome
ver bien su cara.-¿Qué haces?- dijo abriendo cada vez mas sus ojos asta casi
sacarlos de sus órbitas.
Clavé el bisturí en su ojo
derecho una y otra vez.
-¡AAAHHH!!!!!!!!-
comenzó a gritar, pero Marshall de alguna manera se pudo materializar,
sujetándola bien de los brazos y las piernas, tapando su boca con fuerza.
Las voces de mi cabeza me
gritaban “Mátala Mátala”
No podía ignorarlas, La mirada de Marshall era
fija a mi, no quería que viera mi mala escena.
Pero no podía evitarlo, es, como
si fuese parte de mi naturaleza.
Así que no pude evitarlo.
Después de reventar el globo
ocular seguí con el otro, me gustaba el ver como se retorcía de dolor y la
imaginaba pidiendo piedad una y otra vez.
-¿estas
satisfecha? Zo?- Marshall me miraba preocupado.
-No,
yo, quiero mas- y así seguí.
saque el bisturí de su ojo y lo
deslicé lentamente por su garganta, la joven tiritaba, se que no es tan débil
para morir tan pronto.
-Por
Buda- Marshall vio la sangre y se sorprendió.
Al final, solo me fui al
corazón, no lo apuñalé, por que, ¿Qué recompensa abría? Un corazón destrozado?.
Abrí su pecho con delicadeza y
lo saque, cuidando de no dañarlo.
-Su
corazón es mas hermoso- dije apenas moviendo los labios.
-ya,
ahora, por favor, cámbiate, ¿si? Que si te ven así nos mandaran al loquero.-
Asentí.
Quitándome la incomoda bata.
-Marshall,
¿podrías ponerme algunas vendas para retener el dolor un poco? – asintió.
Y así las coloco.
En el torso y algunas en las
piernas.
Con un suéter negro claro y un
pantalón de mismo color todo saldría bien.
-¿podemos
marcharnos ya?- pregunte.
-claro,
no hay nadie en absoluto aquí, podemos irnos.
Y así, ambos nos fuimos de ese
horrendo lugar.
-Camina
mas rápido, que no se den cuenta de tu presencia- Marshall estaba mas nervioso
que yo, pasaba su brazo por mi hombro una y otra vez.
-no
te preocupes, todo saldrá bien-
Mi voz se distorsionaba conforme
avanzábamos en los pasillos.
Las sombras tragaban la luz que
emanaba de diminutas aberturas en los orificios que había en las ventanas.
Necesitábamos la salida mas
lejana y segura para ambos.
La única que podíamos encontrar
así era en la morgue.
Abajo, en el sótano, donde están
las olvidadas y viejas aulas y salas de conferencias, y las enormes calderas
que alimentan el fuego para todo el enorme hospital, donde solo las personas
mas osadas trabajarían en mantenimiento en la lavandería.
Bajamos un piso en el ascensor y
el resto en las escaleras.
Al llegar a Patología, nos dimos
cuenta de que era mas oscuro que otras áreas del hospital.
-¿te
has fijado? El mantenimiento aquí es pésimo, dale que si mala gana tenemos que
avanzar rápido-.
Asentí con seguridad.
El piso estaba completamente
opaco, a causa de un liquido el cual no puedo saber cual es.
Resina? Lejía?.
-cuidado
por donde pisas, seguro no vienen aquí seguido, dado el caso de que abrieron
otra morgue al ala norte del hospital-
Marshall paresia confundido.
La temperatura disminuía cada
vez mas, y la peste era insoportable.
-Oh,
mira, ya vi la morgue, la salida tiene que estar por aquí- mi voz se fue
apagando cuando vimos la salida bloqueada.
-Esto
es un grave problema- él se cruzó de brazos.
-¡no
me interesa!, yo quiero salir de aquí! Ahora ¡pronto!- quitaba las tablas de la
puerta.
-Vamos,
que te vas a lastimar-
-¡no
me interesa! Déjame salir!-
Y con un enorme empujón mas
salimos despavoridos de ahí.
Con la respiración entrecortada
y el corazón galopando señalé a las
afueras de el hospital, los jardines abandonados, para estar lejos de ahí de
una buena vez.
Tarah se maquillaba con pasión
para agradarle a Xavier en algún maldito aspecto.
Danielle solo estaba ahí
perdiendo el tiempo.
Mi andar era pesado, desganado,
sin energía y mi corazón latía muy poco.
Podía sentir sus miradas en mi.
-Pensé
que estabas en el hospital- dijo Xavier.
-Pues,
yo creí que ya estabas muerta- suspiro Tarah.
Danielle solo los miraba.
-creía
que te cambiaste de escuela-
Ambos la miraron de forma muy
ingenua.
-¿Qué
tal si le hacemos el favor?-
Xavier Tomo un rollo de cinta
adhesiva gris.
-Vamos
a divertidos un poco- y su sonrisa fue un choque eléctrico dentro de mi, que me
dio energía para impulsarme atrás y retroceder.
Para mi sorpresa Tarah estaba
detrás de mi con un par de tijeras azules.
-yo
juego-
Sonrió.
Danielle se quedo fuera,
corriendo al colegio, buscando un refugio.
-¡Marshall!
¡Matt! ¡ayudadme!- gritaba, pero por mas que gritaba, nadie me escuchaba.
-lamentablemente
tus amigos te abandonaron, que lastima que tu único amigo no exista, no es que
me refiera a Matt-
Y así, me puso un gran trozo de
cinta adhesiva en la boca.
Tarah agarro del suelo una roca
y con ella golpeo fuerte mi cabeza haciendo que perdiese el conocimiento un
gran tiempo.
En ese periodo, podía sentir
como jugaban con mi cuerpo, sentía el frío del césped y la brisa de la noche.
Las risas se escuchaban a gran
distancia e de suponer.
-Al
fin despiertas-
Xavier estaba apoyado sobre mi
cuerpo y Tarah observaba.
-Vamos,
¡Quítale la cinta!-
-¡aun
no tarada!, quiero divertirme, y no quiero que grite-
Pasaba sus manos por mi torso,
asta llegar a mi cintura.
Proporcionaba diminutas cortas
con el simple fin de hacerme sobresaltar.
Sentía mis lagrimas escurrirse.
¿esto es vida?.
Abusaban de mi, ¿con que razón?.
Bajó el pantalón asta un punto
razonable.
-esto,
va por ambos- sus ojos verdes brillaban con intensidad.
-Basta,
Basta- Tarah se enojaba con intensidad cada vez que pasaba sus manos por mi
pantalón.-mejor ¡mátala de una maldita vez!-
¿matarme?
Así, me quito la cinta de la
boca.
Que dolió asta la quinta
avenida.
-¡estuviste
a un pelo de ser torturado asta la muerte!, ahora, si no quieres que lo haga
con mejor razón, suéltame, y olvidare, tratare de dejar esto.-
Pero, claramente su objetivo no
era este.
-Tarah,
¿Cómo la quieres?-
-Has
lo que se te venga en gana, yo me voy al carro.-
Y así fue.
Sus manos tibias se deslizaron
por todo mi cuerpo,
Y dar una vuelta mas para
detenerse en mi cuello.
-que
tengas dulces sueños- con un hilo de voz rasgó la garganta, no fue un gran
corte, pero como no andaba bien en todos mis sentidos, mi sangre se disipó por
la hierva.
Escuchaba pasos, pasos
apresurados a nuestra dirección.
Eran tres personas.
Giré un poco mi cuello para ver
un poco, seria lo ultimo en mi opinión.
Marshall, Matt, Danielle.
Venían a nuestro encuentro.
Mi sorpresa fue, que Marshall se materializo a
tal grado que golpeo a Xavier.
Escuche el grito ahogado de
Tarah.
El gimotear de Danielle al
verme.
Sentí el calor de Matt inundarme
al tomarme en sus brazos.
Marshall suspiro al verme y vi
su sonrisa.
-creo
que al fin te sientes mejor-
Cerré los ojos y decidí tomar
una pequeña siesta.
……………………………………….
Frotándome los ojos para simular
quitarme la pereza.
Al verme, me di cuenta de que
era una persona realmente pálida.
¿estaré muerta?.
Mi piel era suave.
Y por lo que veo, eh dormido
mucho, mi cabello esta un poco largo.
-Que
bien que te has despertado Zagzael-
Marshall entro a la habitación
con una enorme sonrisa en la cara.
-¿Dónde
estoy?- pregunte.
El me miro dudoso.
Cuando escuche ese sonido
familiar.
Y plumas negras colarse por la
ventana.
-Estas
en tu casa-
Me aseguró.
……………………………………………………


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