domingo, 18 de enero de 2015

La chica de los cuervos

¿Cuánto tiempo te has preguntado, “de donde es que viene la oscuridad realmente”?.
 Cuantos años nos hemos mentido los humanos al decir que las pesadillas eran simples simulaciones abstractas de la mente misma, que ésta jugaba con nosotros.
Con todos.
Con todos…..
Sabia que esto era real y que nuestra realidad está terriblemente basada en una gran mentira, una estupida mentira.
 Me llaman de muchas formas, claro, después de aquel “accidente” en la escuela, y de aquel que marcó por siempre mi vida, como puede llamársele.
 Zarzaroth
Azathoth
Pesadilla.
O por un simple nombre….
Zoey…… Zai….
Aunque con ese último me conformo.
Provoqué un lío tremendo, quitando cabos en la ciudad caótica.

            -Infames humanos, caerán en las pequeñas garras de la oscuridad eterna de mi, que yo eh poseído, y poseeré-
 El miedo no es real, es una ilusión, una simple ilusión.
 Yo soy miedo.
Yo soy oscuridad.
 Bueno, Espero que el maldito humano no muera en manos de lo prohibido;
Ese es su pan de cada Día.

“será un Dios idiota, pero es el Dios de todo”

            ………………………………………………….

Tara y yo íbamos camino a casa, era algo tarde y no había persona alguna ahí.

            -Tarah, tengo hambre y realmente no se que dirección tomamos-

            -tranquila, que estamos en la senda del parque nacional-
Parque, no es este lugar acaso donde….?

            -¡oh! Por Dios, ¿Qué ocurre? ¿Qué es eso?-

            -tranquila chica, Que todo esta bien, ¿va?-
Seguimos caminando después de tropezar con una parvada de cuervos.
La pesadilla ideal de cualquier estudiante, no son los exámenes, ni la escuela, si no el temor social, de no encajar en cosa alguna.

            -Mandy, ¿Qué cosa o quien es Azathoth? –
Azathoth, miles de recuerdos cruzaron mi mente, impidiéndome hablar .

            -según recuerdo, es una,- vamos, dilo, la chica  a la cual jodiste asta el fallido intento de suicidio- Se menciona que Azathoth es una simple deidad torpe, éste creó el universo entero, todo, por un simple accidente, y que en cualquier momento destruirá todo lo conocido, lo que él creó, para resumir, es el Dios del todo, no se, como para los nórdicos es Odín, o Dios, o … no se-
Tarah Sonrió, pero sudo en frío.
            -y.. ¿Qué hay de? Uhmm ¿sabes quien es?...-
Odiaba esas preguntas, pero, que más podía hacer, que mas da.
Azathoth
            -Azathoth es, fue el derivado, un alias de una chica, al igual que “Azathoth”, “Zai”, tuvo muchos nombres así, como el de Zoey y el penúltimo, tu sabes.-
Ella solo suspiró.

 -Mandy, tu la conocías, ¿verdad?-
No quería admitirlo, pero mi cuerpo se tensaba a gran medida que avanzábamos.

            -No- que idiota-solo, escuché de ella en redes, Internet, Facebook, tu…. Tú sabes.-
Parpadeo, y siguió el camino.
 A mitad del parque, lo mas seguro fuese que implorara por otro camino.
 Pero no fue así.
 ¡¿Por qué no fue así carajo?!

            -Tarah, ¿Qué haces?-
La silueta de una joven se hacia percibir detrás de la densa neblina.

            -Observo, crees, ¿crees que este armada?-
Trate de forzar la vista, lo mas que pude, pero, se asía ver demasiado rápido.

            -Mandy, marchémonos antes de que sea muy tarde-.

            -no- alcancé a decir, tomándola del antebrazo.
  Frunció el seño, se aterró  por lo visto más que yo.
Y escuché su voz.

            -Mandy, ¿Por qué no me ayudaste?, yo, ¡yo confié en ti!, y, ¡¿Cómo me viste el rostro de tan cruel manera?!?-
 ¿Realmente era ella?, quien…. Ohh… ¡Dios!.

            -¿De que habla Mandy?, ¿Quién es?-.
Tarah tocaba mi hombro, cada segundo.
Esa figura tomaba cada vez mas forma, pero una no tan humana;
Alta, complexión mediana, su cabello claramente era rizado, en algunos puntos mas, y brillaba a la luz de la luna.
1.60
¿Tal vez?, un poco mas, no lo se, no era tan alta, pero sus brazos daban ilusión que caían bajo sus rodillas, lo hacían.
Caminaba con dificultad, pese a que traía algo sobre su espalda, y sus piernas eran tan largas.

            -Meeww- y cuervos comenzaban a posarse sobre las delgadas ramas.
            -¡por Dios!.... ¡Cuánto frío! – dije temblando.
Ella sonrió, podía ver el brillo de sus blancos dientes.

            -Mandy todo esto, ¿es obra de ella?...-
Negué con la cabeza y temblé al retroceder.
Podía observar como la nieve cubría de blanco todo, poco a poco.
 Se congelaba.

            -Ella no ésta sola,-  tragué saliva, por enésima vez.- él está con ella-
 Tarah bufó.

            -a sí, ¿Quién?- sarcásticamente, burló.
            -Marshall Dareth, a esta altura ya nada puede sorprenderte a tal grado caótico ¿No?- ella simplemente negó.
            -Al diablo, Dante y yo fumamos  un poco-.
 Típico de Tarah.

            -bueno, me creas o no Marshall al inicio fue algo así, como un amigo imaginario- .
 Ella gimoteó.

            -pero, ¡pero éstos no existen!-
Exasperada suspiré.
            -¡¿cómo lo sabes si nunca lo has visto?!  ¿EH? , aparte, no por no verlo no a de ser verdad, no as de creer en él.-
 Arqueó las cejas y su mirada penetro en la distorsionada forma de Zoey, o al menos lo que quedaba de ella.

            -Va, muy bien, resulta que ésta joven había creado una criatura de su misma energía, como una proyección misma, pero,  con conciencia diferente-

            -ujum, ¿y?-

-y bueno, el tío tomó forma, pensaba por si mismo, ella hizo que tuviese sus derechos, su cuerpo se intensifico asta el punto de tener una forma física para nosotros, asiendo que lo viéramos, es algo así como la histeria colectiva, se manifestó cual espíritu travieso reclamando lo suyo, al….- Me detuve, por suerte ella no lo notó.- así como humanidad, es, fue más real-
 Parpadeó.

            -si-
Ambas retornamos la mirada.

            -Mandy, ¿Qué le hiciste?-
Ella no me negaba en nada, y, fue cuando…

            -Mandy, ese nombre, suena, pero, ¿de donde?-
Y de las sombras él apareció, sonriendo de oreja a oreja.
Caminaba, él a su lado, con lentitud, tratando de que ésta joven no se desviara del camino.
Líquido goteaba de sus cuencas color ámbar, que brillaban en la penumbra de la noche, puesto que, la luna apenas nos alumbraba ahora.
 Al menos ella, la Luna, esta presente.
No quería estar simplemente a oscuras.

            -acaso, ¿sabes mi nombre?-
Ella, su rostro, su miserable rostro se contrajo en un simple gesto de dolor.

            -no, nunca te e visto- mentí.

            -Mandy, pero ella te conoce, ¿Qué no tu…?-

-¡NO!- tragué saliva-solo escuché de ella, tal vez la loca sea una acosadora, solo eso.-
 Pero mentía, mencioné su nombre un par de veces.
 Sin duda mi ser físico,  algo etéreo y espiritual estábamos….
                                   ……..CONDENADAS…..
Marshall dejó de sonreír y un cambio brusco y éste se escapó de sus ojos.

            -¡Estoy arto de esto!, ¡juguemos! ¡JUGUEMOS!-  grito éste último como un psicópata, con un cierto toque infantil, y avanzó con más rapidez.

-Una vez mas Mandy, solo tienes una oportunidad, en este juego, ¿Cuál es mi nombre?-
 Comencé a temblar.

-Za… Zagzael- cerré los ojos- ¿verdad?-
 Chasqueó la lengua.
 A continuación, escuche el crujir de las ramas y de las hojas a mí alrededor.
Después, solo se alejaron rápidamente, como una audaz emboscada.

            -¡no!.. No…. ¡NO!- pude escuchar a Tarah gritar.
Sentí como me salpicaban de un muy sospechoso líquido.
 Al abrirlos, simplemente la escena me daba asco, era tan grotesca, abrumadora, aterradora.
No, nunca había visto tal nivel.
 Tarah estaba completamente destrozada, descuartizada….
 El Joven Marshall estaba recargado en un tronco seco, con el par de retinas, él, estaba sonriendo, como un niño en navidad.

            -Los ojos, son las ventanas del alma, ¿no lo crees Zai?, estos, son unos hermosos ojos,! con unos iris perfectos!-
Ella asintió y le sonrió, mostrando una cara algo sombría.
Abrazando el corazón, como si fuera una muñeca.

            -sabes… acaso, ¿Cuánta ironía hay en esto verdad?-
 Zagzael tarareaba, frotando ese órgano ahora no tan útil.

            -No, no entiendo, por que-
Trataba de retroceder, pero, él me miraba, sentía que me miraban.

            -ustedes fueron quienes me dejaron sin corazón, lo logre salvar una vez, pero, tenían que hacerlo-.
 Miraba a mí alrededor, tratando de que ello fuera una mentira.
 PERO, SIN DUDA, NO LO FUE….

            -No, no, aún no lo sé, tal vez te confundes-
 Era el colmo, no podía moverme de ese lugar, como si mis pies estuviesen plantados a raíz en el suelo frío.

            -acéptalo, tu amiga se ah ido, justo como tu, dentro de poco-
 Y Guardó el corazón.

            -Shh, El silencio Destruye almas.-

Ambos avanzaban rápidamente a mí, fue cuando corrí,
 Pero, por mala suerte, fue algo tarde….
 Y caí dentro del estanque, el agua, sentía como se congelaba mi cuerpo a gran medida.

            Por fin, ya estaba todo perdido, mi ser, se congelaba a gran medida a tales profundidades, pero, ¿Quién era Azathoth para los demás?.....
¿Quién era Zai, Zoey… y… Zagzael…? ..
 Sin duda, soy yo… Tarah murió antes de lo previsto, no duro en absoluto un minuto en el agua, mi agua, ahora tengo que preguntaros,
 Acaso, ¿están listos para mi llegada y la destrucción ineludible?
 Ya basta de tonterías y de esas personas que  miran al pasado solo para ahogarse en cientos de lagrimas de arrepentimiento por lo no hecho.
El hubiera no existe, por que al final nada cambia y so lo hace es por puro egocentrismo y lujuria.
 Pero ésta ocasión es diferente.
 No obstante, tengo que hacer una simple, bueno, el descartar ello, yo quiero contar mi historia, deseo, anhelo ser conocida;
Cómo anhelo aquellos corazones.
Vale, que tal si comenzamos, desde un principio, en mi California, el soleado California.
El 26 de octubre de 1997, fue el día de mi nacimiento,
El solo nacer es un gran milagro, pero para mi es mi maldición.
Desde el alumbramiento, aquel día, Madre sabia que seria diferente, realmente diferente.
No llore.
Gimotee un poco,
Sonreí.
Y me percataba de un sin fin de cosas.
Generalmente, la cría del humano promedio solo abre una décima de segundos los ojos, acto seguido del llorar.
No miran, pues estos órganos no se desarrollan bien o la luz daña sus retinas.
Sin embargo,
Yo al nacer tenia los ojos abiertos, recuerdo AHORA bien aquel día, parpadeaba cada cinco segundos, a causa de la luz.
¿Irónico, no?
  Podía ver todo, hasta aun más,
Aquellas sombras se escurrían en medio de la sala de partos.
Querían llegar a mí,
Algo les atraía, pero, ¿Qué?.
Sollozaba cada dos segundos, e ardía un poco la piel,
Fuera de ello, todo salio de acuerdo a lo planeado.
El tamiz neonatal…
Midieron mi cabeza sin razón aparente.
Era una cría corpulenta, con mucho cabello y algo grande en extensión, era, adecuada.
Crecí sin un padre, mi madre era, fue en pocas palabras en ese tiempo, algo así como soltera.
Me criaba con mi abuela, a quien le llamaba con un alias peculiar.
No tenía muchas cosas, no aun.
Casi no veía a mi madre.
Lo que causo un cierto desnivel en mi prematura vida social.
Desde ese entonces, era una inadaptada, que apreciaba el tiempo de el estar sola.
Sin aflicción por nada en el universo, sin sentimiento alguno.
Ella trabajaba mucho, y no se acomodaba a mi horario de infante tan fácilmente.
Entre a una edad algo tarde al preescolar.
Tenía cinco años, pero no estaba mal.
Era un infante muy peculiar,
No tenía amigos, pero la tenia.
Sabía el nombre de cada niño y niña,
Pero ellos nunca se aprendieron el mío.
Me la pasaba siempre en las sombras, tratando de que el horrendo sol no me dañara de más.
 Me odiaban incluso las personas mas inocentes.
 Eh aquí  el termino que por primera vez dijeron.
“diferente y anormal”
 Mi forma de hablar siempre fue distinta al infante promedio.
 Pero, si nunca fui promedio.
 Recuerdo que en cada salón había una especie de biblioteca miniatura, la mayor parte de los libros no tenían mucha información, solo dibujos para que la criatura entendiera por este medio.
 Vaya porquería.
 Me propuse mi primera meta, el aprender a leer, y el absoluto bien.
 Ésta segunda no salio en absoluto bien.
 Pero, quedó claro que aprendí rápido.
 Me gustaba leer Stephen King, Anne Rice, H.P Lovecraft, Lewis Carroll.
 Fanática del misterio, el terror y la casi ficción.
Con deidades de diferentes etnias.
  Leía solo por el simple hecho de diversión.
Para evitar aquellas evitar aquellas voces.
Las detestaba.
 Al llegar a la edad aproximada para entrar a la primaria,
Entre con gusto.
 Gracias a la lectura madure un poco.
Tomaba decisiones conforme edades mas avanzadas.
 Y… Tome Una Real.
 Lo quería crear.
Un amigo, el cual éste conmigo, pero eso será más adelante.
 Recorramos al cuarto grado,
Las matemáticas son posiblemente mi fuerte, ¡soy perfecta para todo!, menos para las ciencias…
No soporto el ver ni oler la sangre.
 Pero ahí comenzó todo.
Me aislaron de una manera indescriptible, muy cruel.
Lloraba siempre, mis ojos se irritaban, y me encerraban en las casillas de los sanitarios.
Me golpearon un poco, incluso destruyeron libros, los cuales yo amaba.

            -¡BASTA!- les gritaba, tapando mis oídos con ambas manos, tratando de ahuyentar sus heridas verbales.
 Ese día al llegar a casa…..
Todo cambio.
 Mi prima Becca estaba en casa, tomé prestada su computador, y lo único que escribí en el buscador fue….
 “¿Cómo hacer un amigo?”
 Los resultados…
Me sorprendieron..
Pensaba que seria escasa tal información.
La de una niña de seis años
 NO LO FUE.
 Había más de lo normal, como si, fuese apoyado el deseo de tener, crear un amigo.
No entendía mucho a la tecnología,
Pero presione dos veces para alcanzar mi objetivo.
 Como crear un Ente de Energía,
Como crear un Tulpa.
Me reí de ello, pero, sostuve mi decisión.
 No fue del todo difícil.
 Tenia que pensar definidamente como seria, cada detalle de su cara, su pelo, como seria físicamente.
Cuando este se lograse, tomar hojas y lápiz para plasmar a él, en este caso, dotarlo con un nombre, con una protohistoria, con un pasado y ahora un presente.
 El material estaba dotado de energía vital, por lo tanto, había altas probabilidades de crear un ser….. Vivo.
Poco a poco,
Tracé a este ser, y en cada línea lo dotaba de carácter y personalidad.
 Tarde tres semanas en ello, y al final junte las hojas, las puse frente a mi y elegí un amuleto para él.
Fue mi corazón.
Y el primer libro que eh leído.
Algunos dicen que fue el delicioso cuento del principito, o cuentos de Eva Luna.
Pero realmente fue Don Quijote de la mancha y Romeo & Julieta.
Pero él fue… mi corazón  latiente.
 Y mi oso panda de felpa, el cual tiene mi esencia.
 Lo dote con un nombre.
*Marshall Green Dahmer.
 Pero usamos en su apellido el diminutivo “Dareth”.
Marshall Dareth.
 Él de alguna manera, es similar a mi, le di la libertad de crecer, como si fuese un humano real.
De adquirir emociones, conforme vivía.
 Yo creía, creo en él.
 56 Kg. 1,63.
Me lleva ventaja por un año.
 Tiene gustos y preferencias, personalidad, carácter, características, habilidades (virtudes humanas), Habilidades especiales, Defectos humanos, e inhumanos, recuerdos, Derechos, Libertades, frase divertida.
 Sus ojos color ámbar, que en ciertas veces tornaban ocre o bermellón.
 Su cabello negro, sus labios morados, por el frío que emanaba su cuerpo.
 El único problema es que, solo yo puedo verlo.
 El Principio Del Final
 Siempre me acompañaba a todos lados,
Y me tomaba de la mano, como si fuese un hermano cercano en verdad.
 Él aun no podía hablar, solo gruñía y siseaba un poco,
Eso me molestaba un poco.

            -Marshall, ¿realmente te sientes cómodo así?-
 Él asintió y sonrió.

            -¿puedes escribir que es lo que quieres?-
 La gente pasaba y me miraba, punto claro, era una colegiala que hablaba sola.
 Espero su respuesta.
 Cuando gruñó un poco.

            -Se que deseas hablar, créeme-
 Sonrió conforme.
 No sabia como dotarlo de esto, es, como si hacer que un sordo escuche tal cual nosotros, a la perfección.
Pero no lo veía imposible.
Un simple deseo, podía hacerse realidad, de alguna u otra forma.
            …………………………………………………………
            -vamos Marshall, salgamos antes de que se den cuenta-
 Él me siguió a donde yo fuera, y entonces después de una hora de camino estábamos  frente a un hermoso parque.
 Marshall es listo, siempre llevaba consigo un bloc de notas, una libreta y unos cuantos bolígrafos.

            -“¿Que hacemos aquí?”- escribió en la libreta.
 Titubeé, lo mire fijo.

            -yo creo en ti, eso claro esta, y somos inseparables en ciertos aspectos, eso lo llamo incidentalmente.-
 Pensé, y mire brusco al cielo.

            -Eh leído mucho, sobre pactos, invocaciones y pórticos.-
Parpadeó y escribió como loco.

            -“pero, ¿Qué eso no es peligroso?, quiero decir, eres devota a tu religión”-
 Me desespere y me quite el abrigo.

            -Pero si te hace bien a ti, no me importa a cuantos infiernos caiga- me sacudí.- o.. Cuantas vidas pierda-.
Ambos nos miramos.

            -“esta bien Zai”-
¿Zai? ¿Por qué el Zai?
Mi nombre es Zoey, por lo general no menciono mi segundo nombre, pero no tiene relación con Zai.

            -Marshall, ¿acaso, te mencione mi nombre completo?, omitiendo mi segundo nombre claro-.
 Suspiro y escribió.

            -“Zoey Biersack Tanner”-
 vaya nombre! Es realmente largo.

            -Esta bien, esta en claro ello-
 La luna estaba en su punto culminante.
Lo tome de la mano y lo lleve al centro del bosque.
 Sentía su tacto frío, el cual yo amaba tanto.
 Tropezamos un par de veces, pero estábamos ya por las columnas si avanzábamos mas corríamos el riesgo de perder el sendero deforme.
 Saque cinco cirios de mi mochila.
Fuego-Rojo
Viento-Amarillo
Agua-Azul
Tierra-Verde
Y por último pero, el espíritu, de quien sea, pero que me escuche.
Espíritu-Morado.
La salvia y el incienso son esenciales, los saque y amarre con un trozo de treinta centímetros de hilo rojo.
Hilo Rojo- Por el destino.
Salvia e incienso- pureza y calma.
Y una gota de mi sangre, mezclada en una explosión de energía.
 Encendí los cirios y trague saliva.

            -espero esto funcione-
 Trazando un círculo con tiza blanca en el claro fue fácil.
           
            -Marshall, por favor, siéntate justo aquí, y sostén la salvia, ¿va?-.
 Asintió y continuamos.

            -Bueno, esta noche, madrugada estamos aquí para pedir un gran favor a Dios, el cosmos, o, lo que sea- mire a Marshall y sonreí-una petición que pueden cumplir fácilmente-
 Marshall me dio el papel con su petición, no lo leí por respeto.
            -Invocamos al Fuego, ¡ven aquí y arde con brillantez para guardaros y guiaros!-
 Sus ojos se tornaron color ocre.

            -Bien ahora, ¡llamo al agua y pido que os guarde en los océanos de su misterio y majestad, alimentaros como la lluvia con el césped y los árboles!, ¡por favor, Ven agua!-
 Él simplemente sonrió.

Pero olvide llamar antes al aire.

            -Bueno aire, lamento olvidarte, Venid aire, pido  que os guarde con los vientos de la perspicacia, ¡venid Por favor!-
 Y comenzó a nevar, ¿raro no?.
Pero sentíamos el calor del fuego, la brisa y el olor del mar.

            -ahora, llamo a la tierra, nuestra hermana y madre, os pido que guarde con la fuerza de la piedra y las riquezas de los campos cubiertos de trigo, ¡venid Tierra!-
 El olor a lavanda nos invadió por completo.

            -por ultimo, pero menos importante, llamo al espíritu a este lugar y pido que se una a nosotros y proporcione entendimiento y verdad, de este modo, que me ayudes a Marshall con su petición-
La mecha del cirio se dobló y la flama de ésta  se elevó.

            -¿estas listo Marshall?-
él asintió.
 
            -bueno- tome la salvia y el incienso de sus manos.-ahí va- y queme la hoja.

            -Tu deseo se cumplirá, lo prometo-.
 Y así paso.
 El viento soplo con más fuerza y pronto estábamos en  medio de una tormenta de nieve.

            -Oh, genial- mencione.- bueno, solo hacen falta dos cosas y ya esta-

Saque la navaja e hice un corte no muy grande en mi muñeca.
 Un error calculable.
Brotó tanta sangre que manchaba la blanca nieve.
 Posiblemente por la falta de plaquetas, o de plasma.
 Hilos escarlatas brotaban de ahí.

            -¡Maldición!, urgh, ¡duele!-
Pero él se abalanzó asía mi, presiono sus labios contra mi pálida piel.
 Era frío, pero en cierto modo aliviaba el ardor.

            -ahora solo falta una explosión de energía pura-

Él solo se limito a asentir, separándose de mi muñeca, levantándola asta mi pálido rostro, lamiéndola nuevamente, seguido de un breve pero intenso beso.
 Mi… nuestro primer beso.
 Podía sentir como un tornado de emociones llegaba al punto exacto, y de cómo los elementos nos rodeaban.
Él  no se detenía de alguna u otra forma.
 Fue excitante.
 Y por fin, logramos el resultado anhelado.
 El elemento conocido como espíritu se había atado a nosotros y por mas intentos no quería irse.
 Y algo increíble paso.
 La bruma lavanda se elevó  al cielo y estallo en rayos de luz.
 ¿Qué fue lo que cruzo al invocar?.
A ambos nos cayó un rayo, tumbándonos en la nieve.
 Débiles de energía, ambos nos pusimos de rodillas, tratando de reponernos.
Su mirada de cruzo con la mía,
Algo preocupado;
Podía ver el brillo en sus ojos.

            -¿estas bien?- pregunto… espera…

            -Si, lo estoy, solo que…- me sujetaba la cabeza, luego entre en un estado de Shock.-acaso, tu, ¿acaso tu hablaste?-
 Pusimos los ojos como plato.
Y sonrió, que manera tan sutil de emocionarme.

            -¡Si!- tomándose la garganta, su voz se escuchaba excitada.

            -¡Marshall lo hemos logrado!- 
Lo abrasé, nunca me había sentido feliz.

            -¡Zoey!, ¡Zai!, puedo, ¡puedo hablar! Sin gruñir o gemir!-
Llore, lo admito.
 Después del remolino de emociones, despedimos a los elementos, uno a uno.
Menos a…. Uno…
El quinto se aferro a nosotros,
 Tomamos las cosas y nos fuimos a casa.
 La tormenta no cesó, sin embargo, es buena excusa para un buen chocolate caliente.
 Al llegar a casa, me derrumbe por completo sobre el piso de la casa.
La chimenea lanzo chispas por toda la sala.
Sentía mi cuerpo mas caliente de lo normal.
Necesito el frío mas que nada.

            -¿Qué ocurre?, ¡Zai! ¿Qué paso?. ¡ven dame la mano!-
Y me jaló, fue tan, drásticamente el cambio de temperatura.
Mi fuerza ahora era mas baja a la minima.

            -Marshall, no me siento bien- le dije, tratando de abrazarlo para ganar frío.- me duele un poco la cabeza, y mis piernas no me responden del todo.-

-he  tomado demasiada energía, ¿verdad?, no debí pedir esos deseos- agachó la cabeza.-

            -¿Cuántos, pediste?, que, ¿Qué eran exactamente?-
Sin embargo, el negó y sonrió

            No diré nada al respecto, pero pronto verás que no eres la única que podrá verme-

Y así me llevo a trompicones a la recamara.
Me arropé con algo de esfuerzo.
Me daba igual el como dormiría;
Pero él me obligó a vestirme.
Daba la casualidad de que quería dormir casi desnuda, en ropa interior.
Pero daba la casualidad que él se negó con un rotundo NO.
Me acosté y él junto a mi.

            -Buenas noches Zai- sonrió jalando las colchas, tapándonos a ambos.

            -Buenas noches Marshall-
Y cerré los ojos, cayendo en un sueño verdaderamente profundo.

Escuchaba el exterior, la tormenta y me preguntaba, ¿Dónde estaban mis padres?.


Un sueño extrañamente raro        
  
 Estaba en la inmensa, abrasadora oscuridad…
¿Dónde estaba?.
Por cada paso que daba un Tak Tak Tak me seguía.
Me sentía atrapada,
Estaba sola, (estaba acostumbrado a ello, pero aun así era… escalofriante)
Y por primera vez, tenia miedo, miedo real el cual sientes por instinto.
Que cosas no muy gratas van a ocurrir.
Pero, ¿Qué tan malas?.
En este caso, me era imposible el deducir que podría pasar, las probabilidades de qué en donde y cuando, pero, no podía, estaba,  totalmente aterrada, pero algo era seguro, no podía esperar cosa buena.
 Podía ver como una luz comenzaba a inundar todo el lugar, posiblemente, solo  sea la una ilusión después de ver tanta oscuridad.

Una lejana amiga.
 Me volvía loca al cabo unos minutos, mi garganta se secaba asta el punto de que parecía quemarme por dentro.
Aquel lugar era prácticamente un horno.
Cuando menos lo esperaba, mis pies estaban húmedos.
Conforme mas avanzaba, aquella humedad era mas intensa.
Podía jurar que una voz, me hablaba….

            -puedes tomarla, adelante-
Tome entre mis manos algo de aquel espeso liquido, al acercarlo a mi cara, me di cuenta de que no era agua.
Pues… ello… tenía el color carmesí, tan hermoso  como nunca antes.
Su olor era el más exquisito.
Quería beberla, debía beberla, la necesitaba en verdad.
El olor a metal oxidado.
Impregnaba mi nariz.
Cual aroma tan dulce no podía comparar con nada, ni acercándose un milímetro.
  Y su sabor era lo mejor que esperaba, un éxtasis en sabor.
Cada parte de mi ser se regocijaba por cada gota.
Me hacía  empaparme.
Pero no todo es una perita en dulce.
Un torrente de emociones positivas tanto negativas me envolvían, gritando miles de cosas las  cuales no alcanzaba a percibir del todo.
Pero una llegó a mí, deslizándose por mi sentido auditivo.
            -tú bien sabes que hacer, mi fiel y más resiente compañera-
No entendía pero si beber era lo que tenia que hacer está, por mí está bien.
Al tomarlo, el liquido, sentía como corría por todo mi cuerpo, era tan fantástico, delicioso.
Llegaba mas de una vez al éxtasis. (ya mencionado)/
 Pero, lo deje por la poca cordura que aun me quedaba.

            -¿Por qué no debes mas?, se ve que estas sedienta, lo deseas, ¿verdad?-
 No podía ignorarlo.
Lo admito, pues esa voz, me llenaba de eterna calma.
Mi forma cambia drásticamente.
Brotaban enormes garras, dando casi inutilidad a mis manos,
Mis pies crecían un poco mas, teniendo cuatro dedos en vez de cinco.
Mi piel, era del color gris oscuro, parecía tener escamas, pero era mas suave que la piel de un delfín al tacto.
(nada que ver con mi piel normalmente pálida).
Las ropas que portaba se rompían, no me podía controlar.
Sentía una presión enorme en mi cabeza y de ella brotaron cuernos  medianos como los de un hermoso cimarrón, en este caso, un ciervo en el auge de su edad no tan prematura.
Los ojos, eran un caso mas anormal, el iris era gris, con tonos rojizos.
¿Qué me ocurría?
¿Qué es esto?
Trataba de mantener la calma, pero así era peor.
Me híper ventilaba .y mi pensamiento era un simple eco irracional.
 Me puse de rodillas, tenia mucho miedo,
Quería arrancarme las sienes (los cuernos raros) de una vez.
Era mas anormal de lo común, todo este cambio, dolía.
Y entonces…
Él apareció, con una forma similar a la mía.
Anormal.
Pero su cola era mas… grande, y su ornamenta mas llamativa.
Una boca sobresalía de su pecho y su sonrisa era mas amplia, mostrando blancos colmillos.
Sus ojos estaban llenos de negro espeso, su iris era ámbar con destellos carmesí.
            -veo, que era cierto- mencionó.

            -¿cierto que?-  respondí algo preocupada.
  
            -nuestra forma Natural, ¿no recuerdas, lo que pasó esta noche?, eh, Zagzael.-

Zagzael, ahora este bicho igual de raro que yo, ¿de donde sacó tal nombre?.

            -Yo no me llamo así, aparte, ¿Qué ocurrió?-
Temblaba un poco.
Él sonrió, de forma sarcástica.

            -No lo recuerdas, esta bien, cuando pedí el deseo “anhelo”
Algo estalló en nosotros, el quinto elemento- gimotee.- el espíritu, él se quedo con nosotros-

            -Dios está, ¿con nosotros?- el rió a carcajadas.

            -¿Cuál Dios hermosa?-
Me asustaba, él no es así.

            -¿de que hablas Marshall?-
Su mirada se tornó mas fría.

            -¡Bien sabes que Tu Dios te esta, te ha abandonado, por eso nuestra forma para muchos es banal y poco abstracta-.

            -él… ¿él me dejó?-
Asintió.

            -es que, ¿acaso no vez la respuesta? ¡un Dios tomó tú cuerpo!, y, ¡es el doble de poderoso que tu Dios!-
 No, no lograba entenderlo.

            -Marshall, ¿Qué dices?-
Y con un brusco jaloneo me acerco a él.

            -no me digas así, nunca, ¿entendiste?, ¡yo soy el Dios Nergal!-.

            -pe.. pero ¿Por qué?-
Todo estaba confuso.
No lograba entender, distinguir nada.

            -y… ¿Qué soy yo?-.
El sonrió y me miró fijamente.

            -pues, tú nombre sencillo es, ¿te lo digo?- asentí nerviosa.
            -Azathoth-
 Me debatí por completo.
Aunque por mas claro estaba, para mi no lo era, era mas que eso, era, ¡irreal!.
¿yo?... un… ¿un Dios?, de que magnitud.
Pero el énfasis en poderoso me resulto algo mas que atractivo.
¿podría cambiar mi origen de tal manera, olvidar todo lo aprendido sobre la religión, y abalanzarme sin mas que decir sobre, esta rara fe en este Dios que ni probablemente exista?.
Seré tonta, pero no idiota.
¿me ve la cara realmente?,o?simplemente dice la verdad?.
Bueno, era hora de averiguarlo.
Pero, ¡tengo que dejar de pensar ya en ello!, no cambia en absoluto nada.
Supongo.
Espero.
Por el momento, no sabia que hacer, o como reaccionar ya.
Palabras sin sentido, enunciados realmente estupidos brotaban de mi boca.
Mi corazón paraba de latir por intervalos de tiempo .
Sentía quemazón en todo mi cuerpo.
Luego… luego…
Desperté.
La luz era como un rayo           que atravesaba mis ojos.
Mis parpados, parecían transparentes.
Me quemaba por dentro.
           
            -Agh, ¿Qué es esto?-
Balbuceé 
Esperando alguna respuesta de Marshall;
Mas él no respondía.

            -¿Marshall?- bajé las colchas-. ¿Dónde estas?-
 Aun me pregunto, ¿Dónde estará?
Mi cabeza retumbaba sin cesar, era por completo una pesadilla.
El levantarse no fue tan fácil, ya que todo daba vueltas.
Como, si hubiese comido demasiados caramelos, o no lo se, peor.
Salí de la habitación y bajé a la sala, donde había un poco de humedad.
Era evidente que mis padres llegaron tarde, y el que sigan dormidos a tal hora.
Eran exactamente las cinco en punto de la mañana, buena hora para alistarme e ir a la escuela, pero primero lo primero.
Hay que encontrarlo.
 La puerta de atrás estaba cerrada, todo estaba cerrado, no encontraba manera de que el se fuera.
Solo así.
 Dependemos del uno al otro.
 Al no encontrar mas solución, fui escaleras arriba, a mi habitación, bueno, si es que lo encontraba.
 Y efectivamente, la ventana estaba abierta de par en par.
¿Cómo no pude darme cuenta de ello?.
Bueno, un punto menos para mi.
Mi mirada recorría cada parte de la recamara.
Y aquella rendija se abrió lentamente.

            -¿eh?, pero, ¡¿Qué haces ahí?!-
Marshall salio de la chimenea.
Tosió un poco, se limpio el polvo, y se sacudió la ceniza.
 Pero simplemente sonrió.

            -lo siento, no iba a pensar en que te despertarías a esta hora, espera, ¿te sientes acaso bien?... ¿te duele algo?-.
Negué levemente.

            -solo fue una pesadilla, dime, que hacías fuera?-
Sus ojos se clavaron en mi por un instante, y suspiro.

            -bueno, ya que yo bebí de tu sangre- hizo una breve pausa, nervioso-. Quiero que tu hagas lo mismo, con la mía.-
 Espera, ¿eso es posible?.
No lo creo.

            -eso, ¿eso es posible Marshall?-
El asintió.
O, claro, él sabrá mas que yo sobre el asunto.
Un momento, ¿el asunto?.
¿acaso se detecta el nivel raro al que digo esto?.

            -bueno, esta bien, lo intentare, pero, ¿Por qué tan entusiasta?- hice una pausa-. ¿Qué encontraste en mis libros?-
 Camino al estante de la derecha, alado de la rara computadora.
Tomó un libro no tan grueso, negro, y al poco tiempo estaba sentado en la silla hojeando el libro, buscando aquella cosa.

            -bien-se puso en posición-  aquí dice que, podemos formar una conexión.-

            -¿una conexión?- asintió.- pero, no somos vampiros- hice una pausa algo incomoda-. Bueno, al menos que yo sepa.-
 Él, realmente ama el hacerme sentir esa tensión tan tonta.

            -vale, lo leeré, ¿si?... una conexión no se establece necesariamente cada ve que “el ser” por así decirlo bebe sangre del servidor, o “dueño”.
Hay una serie de factores determinantes como la relación emocional, la relación entre “el ser” y el servidor “dueño” antes de, la creación, ya sea por visitas espirituales de “el ser”, la edad, orientación sexual no hay manera de predecir con seguridad si un “ser” quedara o no conectado con su “creador”, “servidor, “dueño”.
 Ahora, si bien no me equivoco, lo que yo hice, estuvo mal, no solo por la simple razón de provocar una conexión, pero, no que el sea el subordinado, si no que viceversa.
Corría yo el peligro de ser dependiente del “ser” que estoy creando.
Pero, ¿a que tanto nivel?
 Ahora un tema de mas interés. -¿aun mas? Si.
                       
                                    Conexiones entre “seres” y “creadores”.
Como ya se explico el titulo anterior, los “moceríos” tienen siempre el deseo prohibido de hacer lo indebido, tal es el caso de las famosas proyecciones astrales, tulpas (entre otros), no hay tantas probabilidades de una conexión, no obstante, si el “ser” comienza a generar sangre y su “creador”, esta criatura generara una conexión inquebrantable.
Pero hay enorme peligro si ocurre a viceversa.
Puesto que tanto el “creador”  tiene derecho de su subordinado (osease el ser) el “ser” tiene derecho en su “creador”, a su antojo, y sin reglas.
Tal y como se ah demostrado (en lamentables humanos que intentar representar mas y crean a estos “seres” con intenciones desbordantes, sin ninguna revisión previa a las consecuencias que esto atrae, como enfermedades crónicas, tales como la hipertensión, el asma, u otras enfermedades como el cáncer, leucemias, problemas del corazón.
 Lamentablemente, la hoja estaba incompleta, y me era imposible ver más.

            -y, ¿Qué tal?, acaso, ¿acaso crees que esa conexión se pueda formar?-
Pensé un poco.

            -pero, supone la lectura que tú  generas tu sangre- cerré el libro-. Y los libros rara vez se equivocan-
 Sentía su mirada clavarse en mi, de una manera algo incomoda.

            -¿Qué quieres decir?, que, ¿no soy lo suficiente humano para ti?-
 Alargue el brazo, en espera de su mano fría.

            -no, tu para mi ya eres mas que un simple humano, en otro punto, lo que decía, era, que supone que generas ya tu sangre, siendo un “ser” ya independiente a mi, no eres, como, un subordinado, pero, al beber de mi sangre, yo fui la subordinada, ¿entiendes?-.
 Sonrió de una manera, la cual, me erizaba la piel.

            -entonces, ¿soy tu jefe ahora?-

            -no, no del todo- mentí-. Pero, debo beber de tu sangre para que tu seas mi subordinado, bueno, que sea mutuo.-

Parpadeo.

            -ahh- tomo una cuchilla algo pequeña, y la deslizo sobre su cuello.
No brotaba sangre suficiente, pero, podía tomar de ella un poco.
 Al apegarme a él, los cuervos golpeaban la ventana, en intervalos de tiempo.
Tres cada dos minutos.
 Cuando di por terminado, aquel raro y corto festival…
Él, me limpio la boca con su manga.

            -ahora, nos pertenecemos el uno al otro- y su sonrisa esta vez fue tan calida, que mi corazón latía solo por el simple motivo de verle.
 Todo estaba bien,
Todo, marchaba bien.

                                Mi tiempo.

Era otro día mas en el colegio, paso ya buen tiempo de mi amigo Marshall, quien comenzaba a materializarse como las partículas al polvo.
Bueno, eso no tiene sentido, pero, suena bien. ¿no?.
 Mi expresión hacia la sociedad humana predecible ya no era tan fría, ni hostil, o sombría.
Era, mas agradable, inexpresiva en ciertos puntos, pero, sonreía muy de vez en cuando, y dejaba ver mas mis ojos que se escondían bajo el flequillo.
 Esos días en la secundaria para mi, fueron casi breves.
 Y fue donde lo vi, aquel chico que era similar a mi, no muy carente de expresiones faciales, pero, mostraba lo que tenia que mostrar en el momento necesario y oportuno.
 Era, amable.
 Y su nombre, Matt Russo.
 Su piel blanca un poco rosada, su cabello ondulado y castaño que semejaba a un rojizo indetectable, sus ojos grises.
Indiscutiblemente, lindo.
 Mi primer año en la secundaria marchaba bien.
 Y, me miro, se dio cuenta de que lo observaba, ¡oh Dios!, moriré.
Mira a otro lado Z!.

            -uhm, hola- dijo sonriendo un poco.

            -ho…hola- temblaba un poco, pues, no era solo por el frío.

El rió un poco y me tomó del hombro.
            -¿Cómo te llamas?- preguntó.

            -Zo…Zoey Tanner Bier… uh, solo Zoey.-  hice una pausa, queriendo darme de golpes en la frente-. Y, ¿Cuál es tu nombre?-

            -¡uf! Bueno, mi nombre es Mathew Russo, pero, me llaman Matt-.

            -Matt- podía ver mi aliento.
La campana se hizo escuchar y ambos corrimos al aula correspondiente.
 Podía sentir la presencia de Marshall, estaba enojado a mas no poder.
 Y los bravucones no se hacían de esperar.
Un chico rubio, un poco mas alto que yo gozaba de torturar niñatos como yo.
Su mirada se cruzo lamentablemente con la mía.
No me aterraba.
No.
Sin embargo, sentía mi corazón latir.

            -Ah, así que, tenemos a alguien nuevo aquí, ¿eh?- sonrió;
Y si, era intimidante, pero no daba el hecho de que me aterraba.
No quería problemas, así que, mejor lo evadí, pero aun así, sentía su mirada clavada en mi espalda.
E hice algo terrible.
            -¿Qué es lo que vez?- respondí aun de espaldas.
Me giré levemente y vi sus ojos irritados.

            -¿te atreves a hablarle así al gran Juno?-
¿Juno?, es un nombre femenino para un chico.

            -ah, Va, con que tu nombre es Juno, bueno, no lamento el hablarte de esa manera, pues, claro esta, que estas acostumbrado a tal respuesta, ¿no?-

Las miradas se clavaban en ambos, mi semblante no tan indiferente, y su expresión hostil y repugnante para mi gusto.

            -Bueno, ¿Qué esperas?, tengo que ir a clase-
Los cuervos se reunían en los techos de cada aula, mirando la ridícula escena.

            -Vamos Zo, tenemos que entrar a clase- la mano de Matt reposaba sobre mi hombro, ¿Cómo llegó asta ahí?.
Sentía su respiración en mi cuello, bajando la bufanda para distraerme y jalarme asta llegar a los salones.
Todo iba bien asta que me tomó de la mano.
Inevitable era el sonrojarme.

            -Vaya, deberías de hacerle caso a tu novio, bueno, después de salvarte de un buen golpe- rió -.son un par de cobardes-
¿esperar y quedarme de brazos cruzados?
Seré Tonta, pero no idiota, me estaba provocando.
Pero ya era mucho lo que había soportado.
Fue uno de los mejores impulsos en toda mi vida.
Levante una mano, la izquierda por supuesto.
El solo la miro anonadado.

            -¿Qué piensas hacer?, darme una bofetada?-
Sonreí con algo de frialdad.

            -Claramente No-
 Mi mano se abalanzó, arqueándose asta formar un puño, golpeando con fuerza su ojo.
 Me reí de él.

            -ahora, te veras bien con un ojo morado-.
Matt solo jaló mi mano derecha, me di la vuelta… y solo me fui con él.
 Marshall me seguía, como un fiel amigo.
 Y así fue por mucho tiempo.
La relación con Matt avanzaba, asta formar una sólida amistad.
Él conocía parte de mi, y viceversa.
Pero nadie me conocía como Marshall.
 Un largo año de ser completamente inseparables, evadiendo la pandilla de Juno, viendo películas de supuesto terror y tratando de crear un nuevo “ser”.
De nombre Emily.
Desafortunadamente yo no pude crearla, pero él si.
 Al cursar segundo grado.
Enferme terriblemente.
Los medicamentos eran muy fuertes y me hacían pasar largos días en cama, lo que, por obvia razón, faltaba al colegio.
 Aun no sabían el por que enferme, ni sabían con exactitud el como decírmelo.
Por suerte, sabia que el piso era de OncoHematologia,
Lo malo, es que el saber que es lo que ocurre no quita el miedo y  el enfado a todo.
 Marshall estaba siempre conmigo, y me ayudaba en casi todo.
Matt iba de vez en cuando, y me daba los apuntes y ayudaba en hacer tarea.
El estar encerrada en un UMA por un largo rato, hace que los resultados de biometría mejoren.
Conocí a una joven de mi edad llamada Ruth.
Éramos, algo parecidas, tanto en el aspecto físico, como mental.
Teníamos la misma clase de Leucemia.
Pero por fortuna, ella no pasó por lo que yo.
Regrese al colegio, aunque tenia que ir nuevamente al hospital para la colocación de un catéter.
Mi pulmón derecho por poco colapsa, a causa de un catéter mal puesto.
Una semana con un tubo en el costado para drenar la sangre en él.

Al salir, todo era terrible, me dolía mucho.

Matt, nunca se alejaba de mi.

Pero lamentablemente, la pandilla de Juno me encontró.
Tarah, Danielle Xavier estaban tras él.

            -¿Qué es lo que deseas Juno?-
Tarah bufó, seguida de Danielle.

            -¿te cuento algo chistoso?, después de verte por un tiempo, Danielle, Xavier y yo decidimos, coincidimos en que eres ese Dios idiota-

            -¿Idiota?- articuló Matt.

            -Si, ¿sabes acaso quien es?- negué abrumada-. “Azathoth”-
No, ese nombre otra vez, ¿Dónde lo escuche?.

Mire a Marshall, nerviosa, me di cuenta, aquel sueño, pero, ¿Por qué tanta coincidencia?-

Tal vez, era cierto, o simplemente una jugarreta del destino.

            -pero, ¡eso no…!- una piedrecilla golpeo mi costado derecho, causando un dolor horrendo.
Me abatí por completo contra el suelo, tratando de tocar la herida.
Estaba sangrando un poco.

            -¿Por qué hicieron eso?- me sujetaba con fuerza.

            -¿acaso no sabes?- con hipocresía me miraba la joven-Vamos a ponerte a dormir, Si Azathoth duerme, todo estará bien.-

            -¡Dejen a Zo!- Matt corrió hacia mi, pero Xavier lo empujo contra los casilleros, golpeando su cabeza.

Sentía muchas piedras golpeando mi cuerpo.

Comencé a sangrar de mis múltiples heridas.

            -¡basta!, ¡ya!- gritaba, tratando de reincorporarme, pero fue imposible.
 Después, perdí el conocimiento.

Al despertar, me encontraba en la enfermería con la señorita Torres, si, para ser Mexicana no hablaba bien el español.
Tenia vendas envolviendo todo mi torso.
Que, se notaba mucho que las cambiaban cada cierto tiempo.

-Realmente, ¿Qué paso?-

Me miró con un poco de indiferencia, siguiendo a su trabajo.

            -Bueno, me levantare, y me iré- la mire nuevamente, pero, fue inútil, me levante de la camilla,
Me puse los zapatos y la sudadera y me fui.

            -Mira que la enfermera es pésima en su profesión-

            -¿en serio?, me di cuenta desde que te puso los vendajes, por suerte, yo los acomode-
Mire a Marshall sorprendida.

            -¿enserio pudiste hacerlo?-
Asintió.

            -Cada día me sorprendes mas.-
Solo sonrió y camino conmigo por el pasillo.

            -¿Qué piensas hacer?- preguntó.
Gire a verle, realmente lo decía en serio.

            -Bueno, tengo que ir al hospital, dalo por hecho, para cerrar la herida nuevamente, y, por los medicamentos, ¿piensas en que me voy a vengar?-

Asintió nuevamente, viendo por detrás mío.

            -pues, yo pienso hacer mucho, comenzando por Emily-.

            -¿Emily?, la creación de Matt?-

            -Si, ella esta celosa de tu, amistad con él, y te hace daño, aunque no te des cuenta-

Nunca iba a pensar en eso.

            -¿mi amistad?, entonces, me imagino que tu igual estas celoso?-

            -¡¿Qué?!- ¡No!- y se sonrojo al instante.
Seguimos caminando, cuando llegamos a la puerta principal, ambos escuchábamos pasos, aunque no les prestábamos atención.

            -¿te iras ya?- Matt respiraba exaltado.

            -Si, tengo que limpiarme, e ir al hospital, como siempre.-

Ambos me miraron, de manera preocupada.

            -¿tienes que ir realmente?, tengo un mal presentimiento.-

            -Todo estará bien, Marshall estará conmigo, créeme-
Por desgracia, no fue así, y vi su cara de preocupación durante todo el rato.


            ……………………………………………….

Estando en el hospital, me repetí varias veces ello, siendo que igual yo tenia ese mal presentimiento.

Esta vez, me dieron muchas dosis de medicamentos, tanta, que mi cuerpo no lo soportó.

Haciendo que mi corazón latiese muy rápido, y muy lento, asta cansarse realmente, podía dejar de trabajar.
Sin mencionar las tres veces que convulsioné.
Y aquel pre-infarto, dejándome un cuarenta porciento de agua en uno de mis hemisferios mas importantes, de los dos claro, donde supone que esta la memoria.
Tenían que conectarme, entubarme, por que corría peligro así,
Esos seis días fueron eternos, pero, vi muchas cosas, experimente muchas cosas, las cuales no podría explicar.
 Podía escuchar como me hablaban, como me gritaban, escuchaba el como gemían, sus respiraciones agitadas, y su ritmo cardiaco.
Escuchaba muy bien sus corazones trabajar.
Sentía el tacto de cada persona, que era muy calida, casi abrasadora a comparación a mi ser.
Sin embargo, reconocía cuando Marshall tocaba alguna parte de mi cuerpo.
 Podría decir que por poco cruzaba aquel hermoso umbral.
Pero, pude ver algunos futuros alternos.
Me asuste un poco.
Aun no quería morir, pero sé que si no me voy ahora, solo estaría prolongando mi vida en un periodo algo corto.
La vi, no era hermosa, no era Horrenda, no era Bonita, pero tampoco era Fea.
Era, peculiar.
            -¿lista para recibirme?  Zagzael, este es el comienzo de tu pequeña pagina que apenas va a terminar para continuar-
La miraba de forma bastante peculiar.
Escuchaba risas, de niños, se divertían, ¿podría divertirme yo por igual?.
Creo que no podré irme aun, no de manera voluntaria claro.
            -no puedo recibirte como una vieja y querida amiga, lista para retirarme contigo, lo siento, no aun, solo puedo darte la mano y recibirte como una visita corta-
 El dolor era casi eterno, lo sentía nuevamente, como si me arrancasen algo.
Mi pobre alma.
Mi cansado corazón.
Mi desgastado cuerpo.
Mi pesada y anhelada y codiciada energía.
            -bueno, si eso tanto deseas, por mi esta bien, solo ten en cuenta, que la vida no es para siempre querida-
Y, lamentablemente, tenia razón, no era para siempre.
A menos que…
            -uh, ¿Qué es lo que mas deseas?-
            -Tiempo-
Tiempo, era lo único que me faltaba, tiempo, y un hermoso corazón, el mío.
            -esta bien.-
Suspire, e inhale profundo el aire fresco de la capilla de San Gabriel.
 Desperté, Finalmente, podía respirar, un poco mas, por mi cuenta, o al menos eso pensaba.
Un tubo estaba dentro de mi boca cruzando mi garganta.
Era en efecto un pulmón artificial.
No respiraba por mi misma, sentía el frío y desabrido oxigeno llenarme, escuchaba el ventilador oscilar.
Los monitores pitando, avisando que el corazón necesitaba ayuda para latir, solo un poquito.
Bolsas de plaquetas, Sangre, plasma, colgaban de percheros.
¿Dónde quede yo?.
Estaba recostada en la cama, llena de tubos pequeños, catéteres, donde pasaban soluciones, medicamentos y sabrá Dios que mas.
¿algún lugar de mi cuerpo esta desocupado?.
¿Qué le hacen a mi cuerpo?.
De un momento a otro, me veía retorcer, poniendo los ojos en blanco.
Sangrando.
La habitación estaba completamente llena de enfermeros y médicos, aparatos y medicamentos.
No lo soporte, fue deprimente.

            -¡Ya basta!- Les grite, haciendo que todo se moviera de lugar y que la electricidad fallaba.
Fue cuando todo comenzó a salir de mal en peor.
Mi respiración se descontrolo.
Mis ojos se abrieron de par en par y mi corazón comenzó a latir como el de un bebé.

            “-¡Vamos de una buena vez, quítenle el infernal aparato!-“
El Doctor el cual me atendía corrió junto a mi,
            -¿Qué esperan?, la anestesia, para quitarle eso-
Pero ni eso esperaron, pues en un gesto brusco la quitaron, dañándome fuertemente la garganta.
No podía lamentarme, solo pude emitir un diminuto gruñido.
            -¡idiota! Pero que hiciste-
Era sangre lo que brotaba de mi garganta, la desgarro un poco, ¿ahora que?, ¿tendré voz de jazzista?  
El aparato que tenia en el pulmón derecho fue quitado con anestésico local, que aun así, me dolió demasiado.
Sentía todo.
Estaba Arta.
Me utilizaban como si fuese un objeto, ya no querían ayudarme, para ellos era una simple carga, menos para el doctor.
No quería ser una carga mas para mis padres, me dolía verlos sufrir por mi culpa.
Fue cuando reuní todas mis fuerzas.


            -Marshall ¿estas ahí?- estaba el cuarto en completas tinieblas, solo los monitores y una diminuta luz, la de el televisor, y donde yo estaba ahora era el ultimo cuarto, el numero diez.
            -¿llamabas Zo?- Marshall salio detrás de la cortina.-me alegra que ya te encuentres mejor.-

            -gracias Marshall, aunque aun no pueda hablar del todo bien, hoy mas que ningún otro día, necesito de tu ayuda-
Su cara palideció aun mas,
            -¿Qué es lo que deseas?-
Sonreí, fingiendo demencia.
            -Ayúdame a salir de aquí, pronto, que ya no lo soporto mas, día con día vienen a pincharme, atraviesan mi piel con agujas, sacándome sangre, reventando venas, pasando líquidos que arden asta el alma, dándome calmantes por que ya nada me quita el dolor, drogándome para ya no quejarme, Marshall, por favor, sacadme de aquí, te lo ruego.-
Su cara se endureció un poco, fue cuando me di cuenta de que lloraba, yo lloraba de verdad.
            -Esta bien, te ayudare- sonrió y se fijo en la puerta.
            -no hay nadie, ¿verdad?-
            -no, puedes comenzar-
Apague los monitores para que no pitaran.
Luego… me arranca de las piernas los catéteres.
            -¿pero que haces acaso estas loca?-
            ¡Marshall calla y déjame hacer esto tranquila!, ¡que arde como mil inyecciones de aceite en el culo!-
Después de parar la sangre chorreándose con la saliva de Marshall seguí con los brazos y las manos.
Fue una cosa realmente dolorosa.
            -Ahh, siento que muero de verdad-  me abatí en la camilla.
            -Bueno, ahora, ¿Qué hacemos?- Marshall se sentaba en la camilla mientras toaba mis piernas.
Yo lo miraba, pensando.
            -Ya deje una nota a mis familiares, ¿Qué tal si…?
Fue cuando entró esa terrible enfermera a medicarme.
La mire con odio y desprecio.
            -Con que estas despierta- menciono-Que chica, te quitaste las vías, bueno, esta solo es para calmarte un poco, bueno, a ojos de nosotros, pero supongo que no es lo mismo para ti-
Y así como se puso frente a mi la clavó en mi cuello.
            -¡bruja!-
            -en seguida regreso para canalizar- dijo meneando  todo.
            -Zo, toma- Dijo Marshall con un bisturí en la mano.
            -Disculpa, ¿ podrías traerme un poco de agua?- .
Al girarse, dio un respingo.
Mi cuerpo daba un cambio drástico y mi mente me jugaba en contra, pronto todo lo que veía y sentía era distinto.
Si, me drogo la maldita.
            -Dios- murmure.
            -mira para que recuerdes yo no hago nada por malditos mocosos como tu, me vale un pepino que estuvieras al borde de la muerte, no vale nada-  dio otro gruñido y se giró un poco dejándome ver bien su cara.-¿Qué haces?- dijo abriendo cada vez mas sus ojos asta casi sacarlos de sus órbitas.
Clavé el bisturí en su ojo derecho una y otra vez.
            -¡AAAHHH!!!!!!!!- comenzó a gritar, pero Marshall de alguna manera se pudo materializar, sujetándola bien de los brazos y las piernas, tapando su boca con fuerza.
Las voces de mi cabeza me gritaban “Mátala Mátala”
 No podía ignorarlas, La mirada de Marshall era fija a mi, no quería que viera mi mala escena.
Pero no podía evitarlo, es, como si fuese parte de mi naturaleza.
Así que no pude evitarlo.
Después de reventar el globo ocular seguí con el otro, me gustaba el ver como se retorcía de dolor y la imaginaba pidiendo piedad una y otra vez.
            -¿estas satisfecha? Zo?- Marshall me miraba preocupado.
            -No, yo, quiero mas- y así seguí.
saque el bisturí de su ojo y lo deslicé lentamente por su garganta, la joven tiritaba, se que no es tan débil para morir tan pronto.
            -Por Buda- Marshall vio la sangre y se sorprendió.
Al final, solo me fui al corazón, no lo apuñalé, por que, ¿Qué recompensa abría? Un corazón destrozado?.
Abrí su pecho con delicadeza y lo saque, cuidando de no dañarlo.
            -Su corazón es mas hermoso- dije apenas moviendo los labios.
            -ya, ahora, por favor, cámbiate, ¿si? Que si te ven así nos mandaran al loquero.-
Asentí.
Quitándome la incomoda bata.
            -Marshall, ¿podrías ponerme algunas vendas para retener el dolor un poco? – asintió.
Y así las coloco.
En el torso y algunas en las piernas.
Con un suéter negro claro y un pantalón de mismo color todo saldría bien.
            -¿podemos marcharnos ya?- pregunte.
            -claro, no hay nadie en absoluto aquí, podemos irnos.
Y así, ambos nos fuimos de ese horrendo lugar.

            -Camina mas rápido, que no se den cuenta de tu presencia- Marshall estaba mas nervioso que yo, pasaba su brazo por mi hombro una y otra vez.
            -no te preocupes, todo saldrá bien-
Mi voz se distorsionaba conforme avanzábamos en los pasillos.
Las sombras tragaban la luz que emanaba de diminutas aberturas en los orificios que había en las ventanas.
Necesitábamos la salida mas lejana y segura para ambos.
La única que podíamos encontrar así era en la morgue.
Abajo, en el sótano, donde están las olvidadas y viejas aulas y salas de conferencias, y las enormes calderas que alimentan el fuego para todo el enorme hospital, donde solo las personas mas osadas trabajarían en mantenimiento en la lavandería.
Bajamos un piso en el ascensor y el resto en las escaleras.
Al llegar a Patología, nos dimos cuenta de que era mas oscuro que otras áreas del hospital.
            -¿te has fijado? El mantenimiento aquí es pésimo, dale que si mala gana tenemos que avanzar rápido-.
Asentí con seguridad.
El piso estaba completamente opaco, a causa de un liquido el cual no puedo saber cual es.
Resina? Lejía?.
            -cuidado por donde pisas, seguro no vienen aquí seguido, dado el caso de que abrieron otra morgue al ala norte del hospital-
Marshall paresia confundido.
La temperatura disminuía cada vez mas, y la peste era insoportable.
            -Oh, mira, ya vi la morgue, la salida tiene que estar por aquí- mi voz se fue apagando cuando vimos la salida bloqueada.
            -Esto es un grave problema- él se cruzó de brazos.
            -¡no me interesa!, yo quiero salir de aquí! Ahora ¡pronto!- quitaba las tablas de la puerta.
            -Vamos, que te vas a lastimar-
            -¡no me interesa! Déjame salir!-
Y con un enorme empujón mas salimos despavoridos de ahí.
Con la respiración entrecortada y el corazón galopando señalé a  las afueras de el hospital, los jardines abandonados, para estar lejos de ahí de una buena vez.
 Xavier miraba su cabello en el espejo retrovisor de su coche.
Tarah se maquillaba con pasión para agradarle a Xavier en algún maldito aspecto.
Danielle solo estaba ahí perdiendo el tiempo.
Mi andar era pesado, desganado, sin energía y mi corazón latía muy poco.
Podía sentir sus miradas en mi.
            -Pensé que estabas en el hospital- dijo Xavier.
            -Pues, yo creí que ya estabas muerta- suspiro Tarah.
Danielle solo los miraba.
            -creía que te cambiaste de escuela-
Ambos la miraron de forma muy ingenua.
            -¿Qué tal si le hacemos el favor?-
Xavier Tomo un rollo de cinta adhesiva gris.
            -Vamos a divertidos un poco- y su sonrisa fue un choque eléctrico dentro de mi, que me dio energía para impulsarme atrás y retroceder.
Para mi sorpresa Tarah estaba detrás de mi con un par de tijeras azules.
            -yo juego-
Sonrió.
Danielle se quedo fuera, corriendo al colegio, buscando un refugio.
            -¡Marshall! ¡Matt! ¡ayudadme!- gritaba, pero por mas que gritaba, nadie me escuchaba.
            -lamentablemente tus amigos te abandonaron, que lastima que tu único amigo no exista, no es que me refiera a Matt-
Y así, me puso un gran trozo de cinta adhesiva en la boca.
Tarah agarro del suelo una roca y con ella golpeo fuerte mi cabeza haciendo que perdiese el conocimiento un gran tiempo.
En ese periodo, podía sentir como jugaban con mi cuerpo, sentía el frío del césped y la brisa de la noche.
Las risas se escuchaban a gran distancia e de suponer.
 Abrí los ojos, con un dolor terrible en la cabeza.
            -Al fin despiertas-
Xavier estaba apoyado sobre mi cuerpo y Tarah observaba.
            -Vamos, ¡Quítale la cinta!-
            -¡aun no tarada!, quiero divertirme, y no quiero que grite-
Pasaba sus manos por mi torso, asta llegar a mi cintura.
Proporcionaba diminutas cortas con el simple fin de hacerme sobresaltar.
Sentía mis lagrimas escurrirse.
¿esto es vida?.
Abusaban de mi, ¿con que razón?.
Bajó el pantalón asta un punto razonable.
            -esto, va por ambos- sus ojos verdes brillaban con intensidad.
            -Basta, Basta- Tarah se enojaba con intensidad cada vez que pasaba sus manos por mi pantalón.-mejor ¡mátala de una maldita vez!-
¿matarme?
Así, me quito la cinta de la boca.
Que dolió asta la quinta avenida.
            -¡estuviste a un pelo de ser torturado asta la muerte!, ahora, si no quieres que lo haga con mejor razón, suéltame, y olvidare, tratare de dejar esto.-
Pero, claramente su objetivo no era este.
            -Tarah, ¿Cómo la quieres?-
            -Has lo que se te venga en gana, yo me voy al carro.-
Y así fue.
Sus manos tibias se deslizaron por todo mi cuerpo,
Y dar una vuelta mas para detenerse en mi cuello.
            -que tengas dulces sueños- con un hilo de voz rasgó la garganta, no fue un gran corte, pero como no andaba bien en todos mis sentidos, mi sangre se disipó por la hierva.
Escuchaba pasos, pasos apresurados a nuestra dirección.
Eran tres personas.
Giré un poco mi cuello para ver un poco, seria lo ultimo en mi opinión.
Marshall, Matt, Danielle.
Venían a nuestro encuentro.
 Mi sorpresa fue, que Marshall se materializo a tal grado que golpeo a Xavier.
Escuche el grito ahogado de Tarah.
El gimotear de Danielle al verme.
Sentí el calor de Matt inundarme al tomarme en sus brazos.
Marshall suspiro al verme y vi su sonrisa.
            -creo que al fin te sientes mejor-
Cerré los ojos y decidí tomar una pequeña siesta.
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 Me pareció estar en un lugar muy cómodo, una cama abultada.
Frotándome los ojos para simular quitarme la pereza.
Al verme, me di cuenta de que era una persona realmente pálida.
¿estaré muerta?.
Mi piel era suave.
Y por lo que veo, eh dormido mucho, mi cabello esta un poco largo.
            -Que bien que te has despertado Zagzael-
Marshall entro a la habitación con una enorme sonrisa en la cara.
            -¿Dónde estoy?- pregunte.
El me miro dudoso.
Cuando escuche ese sonido familiar.
Y plumas negras colarse por la ventana.
            -Estas en tu casa-
Me aseguró.
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